jueves, julio 18, 2024

"La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores"

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Sociólogos alimentarios (escribe Luis Casado)

 El autor, «invadiendo» Rusia, amigablemente, para comprender el cómo y el porqué… En la foto: frente a un monumento a los soldados soviéticos que derrotaron al nazismo y liberaron Europa.
Como decía Don Quijote: «Ladran Sancho… señal de que cabalgamos…»

Wells Stabler (1), consejero de la Embajada yanqui en París (1960-1965), sabía utilizar con buen criterio la clasificación que hizo la CIA de sus informantes en Europa: ellos podían ser separados en tres categorías:

1º el tonto útil,
2º el cretino ingenuo y
3º el mercenario (el púdico informe de la CIA habla de “colaborador con relación fiduciaria”).

El tonto útil se deja manipular y convencer, y defiende intereses que no son los suyos.

El cretino ingenuo cree sinceramente que al traicionar sirve la causa del paraíso en la tierra. En Francia, uno de los arquetipos del cretino ingenuo fue Jean de La Chevardière de La Grandville, alto funcionario del Quai d’Orsay (RREE). Fue informador de la CIA a título gratuito, y comunicó secretos relativos a la fuerza nuclear gala… ¡sólo por detestación de Charles de Gaulle!

En cuanto a los venales… no tengo espacio para ofrecer la larga lista de traidores (véase L’ami américain. Éric Branca. Ed. Perrin, París 2022).

Te lo cuento porque de dos cosas una: o bien Alfredo Joignant Jr., -sociólogo, cientista político chileno y columnista de El País-, forma parte de una de las mencionadas categorías, o bien supone -por alguna razón- que es el caso de Gabriel Boric.

En un artículo publicado en el diario El País, bajo el título «La extraña fascinación de la izquierda chilena por Rusia», este sociólogo alimentario (2) sostiene:

“Por razones sumamente confusas e ignorantes de la orientación ideológica del gobierno de Vladimir Putin, una parte de la izquierda chilena se opone a cualquier tipo de apoyo a Ucrania argumentando su tradicional lucha anti-fascista.”

El combatiente Joignant -como Boric- desea sumarse a los designios de EEUU en la Europa devenida un Protectorado Yanqui.

Joignant vivió y estudió en Francia, lo que hace imperdonable que ignore dos hechos esenciales:

a) A la caída de la Unión Soviética a fines del año 1991, un puñado de altos cargos del partido comunista (PCUS) se apoderó de las principales empresas soviéticas, con ayuda y asesoría del sistema financiero occidental, transformándose en lo que hoy se conoce como “Oligarcas”. Esto es de público conocimiento, y no se entiende que lo que Joignant llama “la izquierda” pueda sentirse “fascinada” por este retorno al modo de apropiación capitalista de la riqueza nacional. Rusia es un país que privatizó su economía, sin llegar a los extremos del integrismo Friedmaniano que conocemos en Chile, pero sin hacerle asco a la búsqueda del lucro. Principal diferencia: en Rusia sigue existiendo un Estado que defiende sus intereses nacionales.

b) desde antes del término de la II Guerra Mundial los EEUU concibieron y llevaron adelante un vasto proyecto de dominación y colonización de Europa (AMGOT). El único obstáculo que se alzó contra esos planes fue la figura de Charles de Gaulle, si hacemos abstracción del breve periodo del gobierno de Adenauer en Alemania.

No traiciono ningún secreto al contar que la CIA financió la oposición política a De Gaulle, creó sindicatos a las órdenes de la CIA como Force Ouvrière (FO), derramó millones de dólares en la prensa “libre” como por ejemplo el semanario L’Express de Jean-Jacques Servan-Schreiber (3), estimuló, financió y armó grupos independentistas como el Viet-Minh en Vietnam, o el FNL en Argelia, organizó grupos terroristas como la OAS, apoyó intentonas de golpe de Estado por este último grupo (putsch de Argel 21 al 26 de abril de 1961), e incluso dos intentos de asesinato contra el jefe de la Francia Libre: uno en Pont-sur-Yonne, el 8 de septiembre de 1961, en el que una poderosa bomba falló su objetivo (bomba que -como se probó- fue fabricada con explosivos del ejército yanqui), y el otro en Le-Petit-Clamart, en los suburbios de París, el 22 de agosto de 1962, en el que los asesinos dispararon con armas de guerra un total de 187 tiros, tres de los cuales atravesaron el habitáculo del vehículo presidencial, un Citroën DS, en cuya parte trasera viajaban De Gaulle y su esposa Yvonne.

Sería difícil decir que la URSS fue un socio fácil, tomando en cuenta que desde la Revolución Rusa de 1917 Gran Bretaña, Francia y los EEUU se embarcaron en un bloqueo económico y militar como el que prolongan aún hoy contra Cuba, y que repiten nuevamente contra Rusia.

Sin embargo, nadie puede acusar a Rusia de haber organizado golpes de Estado, asesinatos, acciones terroristas, manipulaciones políticas, reclutamiento de líderes políticos venales, desestabilización de países amigos y/o bajo protectorado francés, como hicieron durante décadas los EEUU de América.

Como ha sido probado, primero el OSS y luego su sucesora la CIA, han espiado a todos y cada uno de los países europeos, intervenido las líneas telefónicas -por ejemplo- de Angela Merkel y del gobierno francés, organizado campañas de desprestigio como la que ideó James Angleton, oficial de espionaje yanqui, y director del servicio de contra-espionaje de la Central Intelligence Agency (CIA) de 1954 a 1974, con la autorización de Lyndon B. Johnson (sí, sí: «el cowboy ignorante de Texas» como dijo De Gaulle).

Angleton inventó en el año 1968 que el gobierno de De Gaulle era un nido de espías soviéticos, e hizo publicar tales infamias en la prensa financiada por la CIA: revista LIFE en EEUU, Minute en Francia y Sunday Times en Gran Bretaña.

Nada más terminar la II Guerra Mundial los EEUU reclutaron un oficial nazi, Reinhardt Gehlen, y lo pusieron al frente del contra-espionaje de la República Federal Alemana (RFA). Fue este agente nazi operando por cuenta de la CIA el que introdujo al fascista Stepan Bandera en Ucrania, terrorista al que el régimen de Zelensky -ese que Joignant desea ardientemente apoyar- le ha rendido homenaje y levantado monumentos (véase la pinche Wikipedia).

Todos los presidentes yanquis, de Roosevelt a Biden (con un breve periodo de entendimiento entre De Gaulle con John Fitzgerald Kennedy, que fue uno de los elementos que le costó la vida) se han comportado en enemigos de Francia y de su soberanía e independencia.

A tal punto que los autores de los muy documentados libros L’ami américain (Éric Branca), De Gaulle y Roosevelt, duelo en la cumbre (François Kersaudy. Ed. Perron. 2004) y aún otros, pudieron escribir:

“Con amigos como este (EEUU), no necesitamos enemigos”.

De Rusia se pueden decir mucha cosas, incluyendo las inepcias que Joignant profesa como verdad divina, pero no que no haya respetado los acuerdos alcanzados, muchas veces cediendo parte de sus propios intereses como fue el caso cuando la reunificación de Alemania.

Dicho sea de paso, los EEUU mantienen 275 -doscientos setenta y cinco- bases militares en Portugal, España, Italia, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña, Polonia, Rumania, Grecia y otros países europeos, en las cuales se cuentan más de 100 mil soldados. Esperando sumar más bases militares en Ucrania…

Se puede afirmar que, a pesar de su reintegración en la OTAN (ordenada por Nicolas Sarkozy), Francia sigue siendo el único país en el que no hay tropas yanquis: por decisión de De Gaulle.

Consolidar el Protectorado europeo cuesta lo suyo…

Mi habitus… (Joignant dixit) se construyó a partir de una verdad indesmentible: el único Imperio que ha intervenido militarmente en América Latina, asesinado líderes, presidentes y políticos prestigiosos, invadido países soberanos, ocupado territorios por la fuerza de las armas, expoliado a nuestros pueblos, impuesto bloqueos navales, económicos y financieros, saqueado nuestras riquezas básicas, financiado grupos terroristas, comprado generales venales por decenas, ordenado y organizado golpes de Estado, invadido definitivamente Estados enteros (California, Nevada, Utah, Colorado, Nuevo México, Texas y Arizona), sin olvidar al Estado «asociado» de Puerto Rico, es el Imperio de los EEUU.

(para no mencionar la relegación de Alfredo Joignant, el padre, a la Isla Dawson…)

De todo eso, el sociólogo, cientista político y columnista de El País, Alfredo Joignant Jr., no sabe nada.

Como tampoco se digna mencionar que Francia, el país en que creció y estudió, aún mantiene colonias en el Caribe, en América del Sur, y en el Pacífico Sur como Mayotte, Wallis-et-Futuna y Nueva Caledonia, que en este preciso momento vive una feroz represión de parte de la Metrópolis, y destierra a más de 17 mil km a cuatro líderes independentistas, encerrados cada uno en una prisión diferente. Derechos del Hombre que le llaman. ¿Sabías algo de eso Alfredo?

Todo eso corresponde, como escribes en El País, a «una invasión sin justificación alguna, que no responde a moldes ideológicos, sino a intereses imperiales.»

Pero de eso no sabes nada, no opinas, ni tú, ni Boric, del cual citas sabias palabras:

“El hecho de que un país con un ánimo imperialista, expansionista, invada otro violando de manera flagrante el derecho internacional y pretenda que normalicemos la apropiación de territorio es algo sencillamente inaceptable y por lo tanto tenemos que levantar la voz y decir: ‘Esto, no’”.

¿Normalizamos la apropiación por Francia de la islas de la Guadalupe, la Martinica, San Bartolomé y San Martín, sin olvidar la Guyana en Sudamérica, señor presidente?

¿Y Nueva Caledonia, cuya población sigue muriendo bajo las balas enviadas desde París?

Gabriel Boric, una vez más, perdió una bella ocasión de callarse…

Para terminar, tengo que decir que el servilismo de ciertos “intelectuales” ignorantes es tanto más grande cuanto más grande es su ignorancia. Y su falta de convicciones.

Personalmente respeto a Rusia. Pero no estoy «fascinado». No soy esbirro de sus intereses. No cobro.

No soy columnista tarifado, o “alimentario” como decía François Mitterrand.



(1) Wells Stabler era Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Madrid (1975-1978) cuando murió Franco. Una de sus tareas consistió en supervisar la “transición” a la democracia, con su cortejo de conversiones tardías de franquistas apóstatas en demócratas ante el Eterno. Entre ellas la de Jesús Polanco, fundador del grupo PRISA, dueño de El País, diario del cual Alfredo Joignant es “columnista”. Conociendo el modus operandi de la CIA, y el pasado de Wells Stabler, no es osado pensar que hubo dineros del imperio de por medio.

Jesús Polanco nació el 7 de noviembre de 1929 en Madrid, en el seno de una familia de militares, en la que se contaban varios miembros distinguidos del régimen franquista. Él mismo formó parte del Frente de Juventudes, sección juvenil autónoma de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, el único partido político autorizado por la dictadura del general Franco (1936-1975).

(Yo conocí a Polanco de jovencito, en el Frente de Juventudes […]. Allí le vi muchas veces, en la época en que todos éramos niños del Frente de Juventudes, años cincuenta, pleno fragor del franquismo. Antonio Izquierdo, citado en Cacho, 1999: 87).

El 2005, Polanco era la tercera persona más rica de España y fue incluido por primera vez en la lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes. Poseía el 64 % de las acciones del Grupo PRISA, uno de los grupos de medios de comunicación más importantes de Europa. Producía el periódico con mayor tirada nacional, El País. Además englobaba a empresas de radio como Cadena SER, de televisión como Cuatro, o la plataforma de televisión de pago Digital+, única plataforma de televisión por satélite en España. Asimismo, contaba con cientos de emisoras de radio…

(2) La expresión “alimentario” es de François Mitterrand: designa a quién hace profesión de fe por razones ligadas a su carrera profesional…

(3) Nota de la CIA del 30 de enero de 1964: «Desde fines de octubre 1963 un rumor circula en los medios de prensa que afirma que el gobierno de EEUU le dio su apoyo a L’Express y a su director, Jean-Jacques Servan-Schreiber, para apoyar la oposición a De Gaulle en Francia…». Vincent Nouzille. Les Dossiers de la CIA sur la France 1981-2010. Ed. Fayard. 2012.

Fuente: diarioelect.politika.gmail.com

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