lunes, noviembre 29, 2021

"La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores"

Inicio Actualidad y Análisis De la Revuelta Popular a la Constituyente. ( por Elisa Neumann García)

De la Revuelta Popular a la Constituyente. ( por Elisa Neumann García)

Emerge lo reprimido que rompe con los mandatos de sumisión y obediencia

¿Cómo entender la irrupción en Chile de la sostenida y prolongada movilización social? El modelo neoliberal se mostraba exitoso. La política de los consensos había logrado deslegitimar las luchas populares, la política era asunto de tecnócratas y políticos profesionales.

A pesar de ello, lograban subsistir pequeñas agrupaciones de resistencia al modelo. Micro política, a nivel local, que de modo aislado y fragmentario sostenían principios y valores propios de la subjetividad popular.

Dispersos, ridiculizados y sometidos irrumpen en la escena pública con dos consignas: “Evadir, resistir”, “No son 30 pesos, son 30 años”. Consignas que permiten la emergencia de lo reprimido y rompen con los mandatos de sumisión y obediencia. Son jóvenes que hacen un claro llamado a recuperar una historia de lucha. Al saltar los torniquetes se logra subvertir el miedo y la desesperanza. Se expresan los sentimientos de rabia e indignación ante un orden injusto. La pobreza, la soledad, el agobio dejan de ser vividos como problema individual, es un problema colectivo, consecuencia del modelo.

Agenciamiento colectivo que desbaratan 30 años de inhibición y represión simbólica y material. Sin embargo, esta vez no se le teme al poder autoritario. Por el contrario, se le desobedece y desafía. Surgen a partir de iniciativas microscópicas de organizaciones de base, que desencadena una máquina de flujos, conexiones, intensidades que se resisten a ser cooptadas por el sistema de representación dominante; que conjugaban represión, consenso y la delegación de poder en partidos políticos.

No estamos frente a una unidad ideal que representa y mediatiza intereses múltiples. Estamos más bien ante una multiplicidad equívoca de deseos, que no se ordenan y jerarquizan en función una unidad totalizadora. Más bien confluyen, devienen y se agrupan en totalidades móviles y cambiantes. Su potencia deviene precisamente de esta fluidez, desde esta red reticular que se organiza desde lo local, y que no se ajusta a una conducción central y jerarquizada.

Lo que asombra y asusta al poder es justamente esta movilidad, que hace difícil centrar y enmarcar el movimiento. Las manifestaciones cursan desde distintos espacios, lugares, deseos y objetivos, devienen movimiento y se totalizan en acto, para nuevamente fluir y dispersarse.

Se resisten al lenguaje estructurante de los partidos políticos que buscan representarlos, cooptarlos, sujetarlos. El esfuerzo por detener la movilización social y evitar una Asamblea constituyente, expresado en el acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, no tuvo los resultados esperados. La fuerza de este agenciamiento colectivo reside precisamente en su heterogeneidad, en la no existencia de líderes y partidos que lo conduzcan.

Más allá de los logros concretos de las movilizaciones del 18 de octubre, lo que le da su potencial revolucionario son los cambios en el posicionamiento subjetivo, que se sedimentan en la experiencia misma de movilización. Es el devenir del movimiento que hace posible la recuperación, ampliación y desarrollo de una subjetividad popular que se plantea que los cambios son posibles. Subjetividad que emerge porque hace posible lo diverso y lo múltiple.

Expresión de esta subjetividad rebelde es la declaración: “Vocería de los pueblos de la revuelta popular constituyente”,suscrita por 34 constituyentes y más de 600 organizaciones de diverso tipo, en ella llaman a desarrollar un proceso constituyente radicado en la deliberación popular y en la movilización social. Afirman: “Pusimos el pie en el portal para ingresar a raudales a la Convención y no permitiremos que tras de nosotras y nosotros se cierre la puerta”

La respuesta de los partidos no se hizo de esperar, un amplio espectro llamó a la cordura y el orden, a respetar los acuerdos, lo normado y reglado desde el poder. “ Los que votamos en el plebiscito tenemos claras las reglas del juego, y los acuerdos se cumplen. (Lavín, candidato presidencial de la UDI) ” Atrincherarse en sus propias posiciones no es lo que quiere la gente. El llamado es a ponerse de acuerdo”.(Boric, candidato presidencial del FA).

Sin embargo, cabe hacer notar que el diálogo y la construcción de acuerdos que nos representen a todos tiene como fundamento el reconocer al otro como igual, dotado de argumentos y razones que deben ser escuchados y respetados. ¿Estuvo eso presente en el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución? ¿Se dio espacio a la demanda popular de larga data de una Asamblea Constituyente? Todo indica que esto no ocurrió. Una vez más, los políticos profesionales se arrogaron el derecho de representar a quienes hace mucho que ya no representan.

En este contexto, es legítimo que el pueblo continúe desplegando esfuerzo, acciones colectivas y movilizaciones para hacerse oír. Para que su voz, esté legitimante representada en la nueva Constitución. Y ello pasa por seguir desarrollando las Asambleas y Cabildos Territoriales.

A fin de cuentas, la creatividad exige salir de lo normado y reglado.

Todo ha cambiado, Chile no volverá a ser el mismo

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