Icono del sitio Luis Emilio Recabarren

El Problema de las Alianzas (Lenin)

«…Uno de los errores más graves y peligrosos de los comunistas – afirma Lenin – es la idea de que una revolución puede ser hecha por los revolucio­narios solos…»(11)

«…Sin alianza con los no comunistas en las más diversas esferas de la actividad no puede hablarse siquiera de una exitosa construcción comu­nista… «(12) Es decir, la organización revolucionaria debe ser capaz de con­ducir y aglutinar a los más diversos sectores de la población, en tomo a la transformación social.

Los trabajadores aislados no pueden derrotar a un enemigo tan poderoso, que cuenta, para mantenerse en el poder, con apoyo interno y externo y con todo el aparato estatal e ideológico vigentes. Debe, por tanto, unirse con otras clases y capas sociales que estén dispuestas a luchar contra él, es decir, debe buscar el máximo de aliados posibles. Esto dice relación principal­mente con los objetivos que se quieren alcanzar y por tanto debe ser este el que se debe privilegiar, sin importar los prejuicios, sino más bien clarifi­cando el objetivo que se quiere perseguir, que es lo determinante, él es el que determina la necesidad de las alianzas, es decir, en política los prejuicios de toda índole no deben ser considerados, sino el análisis real, concre­to, científico del momento histórico.

Concepto de alianza

La alianza es la unión temporal (a corto, mediano o largo plazo) que se establece entre grupos políticos o clases sociales de diferente origen para llevar a cabo una lucha por intereses comunes. Toda alianza en sí siempre una relación entre unidad y lucha, como se trata de la unión de grupos polí­ticos o clases sociales diferentes, al mismo tiempo que existe una unidad para luchar por intereses comunes de ese momento, existen contradicciones entre ellos. Llegado un determinado momento estas contradicciones se su­peran, si no son antagónicas, produciéndose la fusión, o se agudizan si son irreconciliable, produciéndose la separación o ruptura de la alianza.

La alianza de clases con intereses antagónicos a largo plazo es siempre una alianza temporal e implica de parte de ambas clases aceptar un desafío. Cada una de las clases acepta este desafió pensando en que ella va a triunfar, para hegemonizar y someter al otro políticamente. Cada una de estas clases utilizara la unidad actual para preparar la lucha futura.

Compromisos

La alianza de los trabajadores con clases sociales que tienen intereses de clases diferentes, especialmente con clases sociales cuyos intereses a largo plazo son antagónicos con los intereses de los trabajadores, implican gene­ralmente el establecimiento de ciertos compromisos. Según Lenin, se llama compromiso en política a la concesión hecha a ciertas exigencias, a la re­nuncia a parte de las propias exigencias, en virtud de un acuerdo político con otro partido. » (13) bloque de partidos, gobiernos, etc.

Hay revolucionarios que consideran una traición contraer compromisos o renunciar parcialmente a los propios intereses de clases. Pero olvidan que ya Marx y Engels sostenían que era un absurdo proclamar de antemano que los comunistas rechazarían todo compromiso.

Para que un compromiso sea legítimo y no una traición al proletariado, debe estar basada en condiciones objetivas que obliguen a tomar ese ca­mino, porque es el único que permite consolidar lo ya ganado a través de la lucha o avanzar hacia nuevas posiciones, aunque sea en forma zigzagueante.

Acciones comunes

Existen distintos tipos de alianzas. Las más simples son las acciones con­juntas que se producen en forma espontánea, sin previo acuerdo entre los sujetos que conforman la alianza: estos pueden ser partidos u organizacio­nes apartidistas que representan a fuerzas sociales que responden a intereses de clase diferentes. A este último tipo de acuerdo Lenin lo denominó: «coa­lición de clases» (14)

Acuerdos y pactos políticos

Cuando ya existen organizaciones políticas representativas de las diferentes clases, la alianza puede llegar a manifestarse como acuerdo político, no necesariamente concreto ni formalizado. Estas son alianzas puntuales, tácti­cas, en función de determinadas coyunturas políticas, estas pueden llegar a formalizarse o no.

Bloque social y frente político

Bloque social se denomina a las «coaliciones de clase» (fuerzas sociales con intereses diversos) que se plantean la realización de tareas a más largo plazo que los simples acuerdos puntuales, y pueden ser: parlamentarias, insurreccionales, de gobierno, etc. Cuando los partidos y organizaciones sociales, que representan a los diferentes sectores sociales que conforman el bloque social, se estructuran en tomoa un programa común, surge lo que se denomina frente político. Entendemos, entonces, por frente político un blo­que social formalizado.

Aliados estratégicos

Son aquellos sectores de la población que por su situación objetiva en la producción, deberían estar interesados en luchar junto a la clase obre­ra en una etapa dada de la revolución es decir, son aquellas clases que conforman, junto con el proletariado, las fuerzas matrices de la revolu­ción

Aliados tácticos

Son aquellas fuerzas sociales que están dispuestas a luchar contra determi­nado enemigo inmediato muy preciso, ejemplo: el zarismo en Rusia, el fas­cismo, Batista en Cuba, Somoza en Nicaragua, Pinochet en chile etc. pero que no están dispuestos a llevar hasta el fin las tareas revolucionarias en el propio país. Los aliados tácticos acompañan a los sectores revolucionarios hasta cierto periodo, pero los intereses que unen a estas fuerzas son muy frágiles. Una vez alcanzado su objetivo inmediato: la derrota del tirano de turno o de la fuerza invasora, surgen las contradicciones que no son producto de la fanta­sía o del voluntarismo, sino la expresión objetiva de sus diferentes intereses de clase. Sin embargo los aliados tácticos son necesarios para terminar con el obstáculo o enemigo principal, que son sectores o clases sociales con intereses a largo plazo antagónicos, pero cuyos intereses inmediatos coinci­den temporalmente. Ejemplo de esto 10 encontramos en la experiencia de los revolucionarios rusos con Lenin a la cabeza, los Bolcheviques «defen­dieron… la alianza de la clase obrera con el campesinado contra la burguesía liberal y el zarismo sin negarse nunca, sin embargo, apoyar ala burguesía contra el zarismo (por ejemplo, en la segunda vuelta de las elecciones o en las segundas votaciones)…( 15). Lenin sostiene que el programa, que contie­ne 10 que para nosotros es la estrategia del partido, determina «las relaciones generales y fundamentales entre las clases» y que la táctica determina «las relaciones parciales y transitorias».

Por otra parte, es necesario tener presente, no sólo a los aliados internos, sino que también a los aliados externos, es decir, a las fuerzas sociales que a nivel mundial pueden apoyar la lucha del proletariado en un determinado país. Estos aliados también pueden dividirse en aliados estratégicos y tácti­cos. En Rusia por ejemplo la clase obrera de los otros países era un aliado estratégico del proletariado, y el imperialismo alemán se convierte, en un determinado momento, en un aliado táctico.

Aliados potenciales y reales

Es importante recordar aquí que un buen estratega no sólo debe ser capaz de hacer un correcto análisis de la actual correlación de fuerzas, sino que al mismo tiempo debe ser capaz de crear condiciones para que esa correlación de fuerzas cambie a favor de las fuerzas revolucionarias. Por esta razón políticamente importante es distinguir entre quiénes podrían estar con el proceso revolucionario debido a la situación objetiva que ocupan en la so­ciedad, y quiénes ya lo están.

Cuando se habla de quiénes podrían estar con el proceso revolucionario, se está pensando en los aliados potenciales que debería tener el proletariado de acuerdo a las situaciones objetivas que estos grupos tienen en la sociedad. Cuando nos referimos a quienes ya están con el proceso revolucionario, nos estamos refiriendo a los aliados reales.

Un buen estratega no sólo sabe determinar muy bien, en cada momento, cuáles son las fuerzas del enemigo o cuáles son las fuerzas propias y qué aliados cuenta en ese momento, sino que también debe ser capaz de llevar a cabo una política de alianzas que permita ir incorporando o ganando para el proceso revolucionario a todos aquellos sectores que todavía no están integrados a la lucha pero que, por su situación en la sociedad, o por la característica de una determinada coyuntura política, deberían estar in­teresados, en ese momento, en colaborar en la lucha contra el enemigo inmediato.

Política de alianza para neutralizar

Junto con las políticas de alianzas que tienen como objetivo incorporar y sumar a otros sectores ya sea en la táctica como en la estrategia, el partido revolucionario debe ser capaz de implementar una política de alianza que permita neutralizar a aquellos otros sectores sociales que por su situación o posición de clase no se incorporaran jamás a la lucha abierta contra el régi­men imperante, pero que tienen suficiente contradicciones con él como para lograr que, al menos,se marginen de la lucha y no apoyen a ese régimen contra las fuerzas revolucionarias.

Flexibilidad en la táctica

La flexibilidad en la táctica es una característica indispensable si se desea realmente triunfar en un proceso revolucionario. Lenin combatiendo las des­viaciones izquierdistas que rechazaban todo compromiso con otros partidos afirmaba que no se puede «ignorar que toda la historia del bolchevismo, tanto antes como después de la revolución de octubre, está llena de casos de táctica de maniobras, de conciliación y de compromisos con otros partidos, inclui­dos los partidos burgueses.» Y luego agrega, «hacer una guerra para derro­car a la burguesía internacional, una guerra que es cien veces más difícil, prolongada compleja que la más encarnizada de las guerras corrientes entre Estados, y renunciar de antemano a todo cambio de política, o a toda utilización de los antagonismos de intereses (aunque sólo sean temporales) entre los enemigos de uno, o a toda conciliación o compromiso con posibles aliados (aunque sean aliados transitorios, inconsecuentes, vacilantes, con­dicionales), no es, acaso, en extremo ridículo? No equivale – en la difícil ascensión a una montaña inexplorada y hasta entonces inaccesible – re­nunciar de antemano a hacer algún zigzag, a desandar a veces lo andado, o a abandonar a veces la senda elegida y probar otras?» (16)

«… sólo se puede vencer a un enemigo más poderoso empeñando los mayores esfuerzos mediante la utilización más cuidadosa, prudente, minuciosa, diestra y obligatoria de cualquier «fisura», aún la más pe­queña, entre los enemigos, de todo antagonismo de intereses entre la burguesía de los distintos países entre los diferentes grupos o categorías de la burguesía dentro de los diferentes países, también aprovechando to­das las posibilidades, aún las más pequeñas, de conquistar un aliado de masas, aunque sea transitorio, inconsecuente, vacilante, poco seguro condicional. Quienes no comprenden esto, demuestran no comprender ni un ápice de marxismo, de socialismo científico moderno en general, Quie­nes no hayan demostrado en la practica, durante un lapso bastante con­siderable y en situaciones políticas bastante variadas, su habilidad para aplicar esta verdad en la practica, no han aprendido todavía a ayudar a la clase revolucionaria en su lucha por liberar de los explotadores a toda la humanidad trabajadora, esto se aplica tanto al periodo anterior a la conquista del poder político por el proletariado, como posterior. » (17)

Fuente: http://archivo.juventudes.org

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