domingo, octubre 24, 2021

"La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores"

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Educación Revolucionaria: Luis Emilio Recabarren 1876-1924 ( María Alicia Rueda)

María Alicia Rueda. Titulada en Educación de Adultos por la Universidad del Norte de Illinois. Estados Unidos.

01/07/2021. Paulo Freire escribió Pedagogía del Oprimido durante su exilio en Chile (1964-1969). Desde entonces ha adquirido fama mundial como el educador más importante de América Latina.  Mientras estuvo en Chile, es poco probable que Freire hubiera oído hablar de Luis Emilio Recabarren, aunque tal vez el nombre se hubiera mencionado como el fundador del Partido Comunista de Chile. Freire se involucró con algunos de los esfuerzos en la educación campesina en Chile durante su estadía, y acreditó a los chilenos con los cuales trabajó por avanzar su pensamiento político/pedagógico durante este período. Sin embargo, no hay ninguna mención en la literatura sobre Freire en Chile del educador chileno más notable, quien, menos de medio siglo antes, había liderado la «educación independiente» de los trabajadores chilenos, una hazaña sin precedentes en América Latina.

Mejor conocido como organizador obrero y fundador del Partido Comunista de Chile, Luis Emilio Recabarren (1876-1924) fue también un escritor prolífico, cuyos artículos aparecían diariamente en la abundante prensa obrera de la época. El objetivo principal de sus escritos y de sus campañas de organización fue la educación independiente de los trabajadores, entendida como la educación de los trabajadores por los propios trabajadores con el propósito de alcanzar el poder. En el cumplimiento de esa tarea, los trabajadores se educarían en sus propias organizaciones y a través de su propia prensa.

A un siglo de la Independencia de España y todavía una semi-colonia de Inglaterra, Chile, en la época de Luis Emilio Recabarren, vivía en estado semicolonial en algunas áreas, y bajo condiciones capitalistas en la mayoría, mientras que las relaciones feudales persistían en el campo. En 1910, año del Centenario de la Independencia de Chile, Luis Emilio Recabarren escribió y publicó uno de sus ensayos más importantes: Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana. Este ensayo constituyó el juicio más mordaz de todo lo que no se había logrado desde la Independencia. Recabarren, él mismo heredero de las ideas de la Ilustración, juzgó a la sociedad chilena basándose en todo aquello que habían prometido los Libertadores, los masones ilustrados que habían conducido el proceso de Independencia de España, determinando que el país carecía en todas las áreas de la sociedad. Según Recabarren, no se había cumplido ni una sola promesa de la Independencia. Particularmente en el ámbito de la educación, el país fallaba miserablemente, con altas tasas de analfabetismo. Solo los hombres podían votar, y para votar debían ser alfabetos; por lo tanto, el poder político estaba completamente en manos de hombres eruditos -una intelectualidad de clase alta que provenía de la clase terrateniente, y de una clase industrial en su mayoría conectada a la minería. Con la minería salitrera en manos de empresarios británicos, los mineros en el norte del país constituían la mayor parte de la clase obrera industrial, la que contendía directamente con los intereses extranjeros de la zona. Fue entre estos trabajadores y los de actividades relacionadas con la minería, como los lancheros, que Luis Emilio Recabarren comenzó su trabajo de organización y campañas de prensa alrededor de 1903.

Fue en la pequeña ciudad portuaria de Tocopilla, donde Luis Emilio Recabarren desarrolló ideas sobre la importancia de lo local, y promovió brevemente la idea de que un modelo socialista podría florecer independientemente en un municipio independiente y progresista.  Abrazó con entusiasmo la mancomunal (organización que combinaba sociedades de ayuda mutua y resistencia), que las organizaciones de lancheros habían iniciado en los puertos del norte de Chile, como una forma avanzada de organización proletaria. A través del periódico El Trabajo, del cual había aceptado hacerse cargo, lanzó una campaña muy exitosa dirigida a la fundación de mancomunales en otros lugares del país. Mientras estuvo en Tocopilla, y a pesar de ser encarcelado por sus actividades, estuvo involucrado en la construcción de un centro de trabajadores en el Desierto del Toco, el que, entre emprendimientos como la impresión de periódicos, bibliotecas, y otras empresas culturales, albergaría escuelas para niños y adultos. Si no todo funcionó según lo planeado en Tocopilla y sus alrededores, sin duda la experiencia les mostró a Recabarren y a los trabajadores del norte lo que era posible cuando lo local estaba en sus manos.

Para 1910, Luis Emilio Recabarren había ya pasado un tiempo en prisión, se había exiliado en Argentina, había viajado a Europa, y sus puntos de vista habían evolucionado desde el legado de la Ilustración a perspectivas marxistas. Primero en Argentina, y luego en Europa, entró en contacto con sindicatos y cooperativas. Aunque los trabajadores en Chile se habían organizado durante mucho tiempo en sociedades de ayuda mutua y resistencia, y luego en la combinación de ambas (mancomunales), Recabarren había descubierto en Argentina y en Europa que los sindicatos eran una forma más avanzada de organización y abogó por ellos a su regreso a Chile. Su siguiente paso fue organizar un nuevo partido, el Partido Obrero Socialista (POS), separándose así finalmente del Partido Democrático al que había pertenecido durante quince años sin poder orientarlo a su política más progresista.  Fundado en 1912, el POS se convertiría en la organización obrera más importante del país, y la que eventualmente llevaría a la clase obrera chilena a organizarse en una federación (FOCH) y a unirse a organizaciones internacionales de la clase obrera.

Filosóficamente hablando, Luis Emilio Recabarren combinó varias escuelas de pensamiento en sus escritos y práctica. En La filosofía educativa de Luis Emilio Recabarren  (2021), me esfuerzo por demostrar un desarrollo progresivo en su pensamiento, analizando sus escritos cronológicamente. Sin embargo, hay influencias que están presentes muy pronto, como es la de Karl Marx, por ejemplo, y podemos encontrar tendencias anteriores, como el socialismo utópico y el anarquismo, que todavía aparecen ocasionalmente en escritos posteriores.  Sin embargo, y sin duda, la filosofía de la educación de Recabarren se alejó desde una temprana perspectiva civilizadora a una revolucionaria.  Algunas de las influencias en estas perspectivas son fácilmente reconocibles como escuelas de pensamiento: Ilustración, Humanismo, Romanticismo, Marxismo.  También están presentes las influencias de movimientos como el anarquismo, el socialismo y el comunismo, y las de organizaciones como la Primera, Segunda y Tercera Internacional. Una vez conectado con los organismos internacionales, el camino que Luis Emilio Recabarren eligió seguir fue el del comunismo internacional y, como él mismo afirmó, hubo principios leninistas posteriores que aparecieron tempranamente en sus escritos y en las luchas de los trabajadores chilenos.  Al presentarse en el Congreso en 1921, Luis Emilio Recabarren afirmó que en Chile no había agitadores extranjeros que influyeran en la clase obrera chilena, y que él mismo había propuesto, antes de 1917, que «la organización de la clase obrera debía ser el dictador supremo de toda ley humana»; así pretendía demostrar que había independencia en el pensamiento desarrollado por los trabajadores chilenos en contacto con su propia realidad, el que, a su vez, compartían con una clase obrera internacional.

Invitado a la Unión Soviética en 1922, participó en el Cuarto Congreso de la Internacional representando a su partido, el Partido Comunista de Chile, y en la Red Internacional de Sindicatos (RILU), representando a la Federación de Trabajadores de Chile (FOCH).  A su regreso, escribió una evaluación exhaustiva de la revolución de 1917 y sus logros, de algunos de los cuales había sido testigo durante su estadía en Rusia.  Para entonces, estaba convencido de que Chile podía lograr la misma hazaña revolucionaria y que podría hacerlo sin derramamiento de sangre y con organización.

Uno de los principales logros de Luis Emilio Recabarren fue fomentar la educación independiente de los trabajadores, en oposición a la propuesta del Estado chileno de una educación civilizadora que haría que los trabajadores fueran más útiles para sus empleadores.  La educación independiente se llevó a cabo en los pasillos y patios de los lugares de trabajo, en los locales de los sindicatos y se centró en la educación de los trabajadores por los propios trabajadores en cuanto a su papel en la sociedad.  Esta educación se fomentó en la prensa de la clase obrera, la cual, según relatos de primera mano, era leída diariamente por los trabajadores y también leída por unos a otros cuando era necesario. Las imprentas de los periódicos de la clase obrera que Luis Emilio Recabarren fundó y dirigió también se convirtieron en lugares donde los trabajadores se reunían para leer, discutir y planificar. Los eventos culturales nocturnos con obras de teatro fueron una actividad favorita, al igual que las charlas y conferencias con oradores, tales como el propio Recabarren, quien viajaba de un pueblo minero a otro para presentarlas.

Luis Emilio Recabarren se convirtió en un líder de talla internacional debido a su participación en la creación de partidos y su activismo en Argentina y en Uruguay. En Europa, se reunió con las figuras revolucionarias más destacadas de la época e invitó a algunas de ellas a visitar Chile.  Así, la clase obrera chilena tuvo la oportunidad de escuchar al líder español Pablo Iglesias en persona durante su visita a Chile, y a Belén de Sárraga, activista feminista española, cuya visita tuvo un impacto significativo y duradero en las mujeres chilenas involucradas en el movimiento de la clase trabajadora. Varios centros feministas se fundaron en el país y llevan su nombre. En este contexto, Luis Emilio Recabarren es considerado un feminista temprano, o activista feminista, por algunos sectores. La promoción de demandas relativas a la mujer fue una parte importante del programa de la clase trabajadora, y las mujeres dirigentes fueron promovidas a puestos de liderazgo.

En el contexto latinoamericano, Luis Emilio Recabarren compartió escenario con otros intelectuales, tales como José Carlos Mariátegui (1895-1930), de Perú, y Antonio Mella (1903-1929), de Cuba, y con revolucionarios como el cubano José Martí (1853-1895) y el nicaragüense César Augusto Sandino (1895-1934), pero ninguno tuvo una participación tan larga y sostenida en la educación de los trabajadores, ni tuvo tanto éxito como él en esfuerzos de organización duraderos. Luis Emilio Recabarren apenas es mencionado cuando estos nombres aparecen en la literatura, en parte porque la educación de los trabajadores es ignorada a favor de la acción revolucionaria, y la actividad periodística no se considera lo suficientemente intelectual en los círculos académicos. Rescatar su figura y sus escritos, entonces, es una necesidad para cualquier campo interesado en la educación de la clase trabajadora.

La relevancia de Luis Emilio Recabarren como pionero de la educación obrera en América Latina es innegable. No es solo una figura histórica importante, sino que sus obras también han sobrevivido el paso del tiempo con organizaciones que aún lo reivindican como su fundador, escritos que inspiran a las nuevas generaciones, y ejemplos de una educación transversal pensando en los trabajadores y otros grupos desfavorecidos.  A un siglo de distancia de su vida y su época, sus logros y los que surgieron debido a las luchas de los trabajadores del primer cuarto del siglo XX ofrecen lecciones importantes a aquellas y aquellos que luchan hoy en el contexto de la política y economía neoliberales.

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