Literatura

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Mi amiga Nela.

Esta colaboración nos fue enviada por Rosa Eliana Rojas Orellana, con la siguiente nota:

"Hace poco me entere de la muerte de una amiga muy querida de mi madre con la cual hacia muy poco habiamos retomado contacto,sus caminos se separaron y no volvieron a tener contacto,pero ella escribió un libro,y una parte esta dedicada a mi madre y quiero compartirlo con Uds. mis amigos ,porque tengo la dicha de aún tenerla viva y estar cada día mas orgullosa de ser su hija.
Que lo disfruten ,como lo he disfrutado yo y mis hermanos,también mis hijos.

MI AMIGA NELA (LOLITA)

Nunca supe si se llamaba Magdalena o Elena. Para mí siempre fue
sólo mi amiga Nela. La conocí en un barco nacional que salía desde
Valparaíso e iba hacia la zona norte. Era un barco de pasajeros
que hacía escala en varios puertos, incluso en alguno de ellos se
quedaba un par de días, por lo que el viaje fue bastante largo y
así tuvimos ocasión de conocernos más. Coincidíamos en varias

Literatura: Multivac ( de Isaac Asimov)


MULTIVAC
Isaac Asimov
La mayor industria de la Tierra giraba alrededor de Multivac... Multivac, el computador gigante que se había ido desarrollando durante cincuenta años, hasta abarcar con sus diversas ramificaciones Washington D. C, sus suburbios y, más tarde, rodear con sus tentáculos todas las ciudades y poblaciones de la Tierra.
Un ejército de funcionarios civiles le alimentaban constantemente con datos, mientras que otro correlacionaba e interpretaba las respuestas obtenidas. Un cuerpo de ingenieros patrullaba por su interior, y toda una organización de minas y factorías se esforzaba en mantener la reserva de sus piezas de repuesto siempre completa, siempre segura, siempre satisfactoria.

Multivac dirigía la economía de la Tierra y prestaba ayuda a su ciencia. Y su aspecto más importante era el edificio central, archivo de todos los hechos conocidos sobre cada habitante terrestre.

Literatura: Cuentos de Julio Cortázar.

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Cuentos de Julio Cortázar

EL DIARIO A DIARIO
Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo.
Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de plaza.
Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas.
Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis.

APLASTAMIENTO DE LAS GOTAS

Cuentos Latinoamericanos: Pacto de Sangre y El otro Yo de Mario Benedetti.

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Cuentoa de Mario Benedetti

Pacto de sangre
[Cuento. Texto completo]
Mario Benedetti
A esta altura ya nadie me nombra por mi nombre: Octavio. Todos me llaman abuelo. Incluida mi propia hija. Cuando uno tiene, como yo, ochenta y cuatro años, qué más puede pedir. No pido nada. Fui y sigo siendo orgulloso. Sin embargo, hace ya algunos años que me he acostumbrado a estar en la mecedora o en la cama.
No hablo. Los demás creen que no puedo hablar, incluso el médico lo cree. Pero yo puedo hablar. Hablo por la noche, monologo, naturalmente que en voz muy baja, para que no me oigan. Hablo nada más que para asegurarme de que puedo. Total, ¿para qué? Afortunadamente, puedo ir al baño por mí mismo, sin ayuda.

Literatura: Norte Grande. ( Andrés Sabella)

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Norte Grande
Andrés Sabella

Extracto:

" RECABARREN Y EL PAN
EL día estaba fijado con caracteres de fuego: un fuego que salía apresurado de la entraña del trigo y que ardía ya en el sueño con los hornos que fabricarían pan para el pueblo.
Recabarren lograba llevar a feliz término un antiguo deseo suyo había fundado la Cooperativa Obrera del Pan. El pan, ahora, no tendría un sabor especialísimo; de sus migas nacerían pequeñitos mundos alegres...
Iquique ardía, como un cántico. Los obreros comprendían que sus casas serían perfumadas por un pan que, pareciendo el mismo de siempre, era diverso y profundo. El aroma de las mañanas ¡ llenaría de esta nueva fragancia singular. Fragancia de cosa ya humana.
—¡ No comeremos pan envenenado por los explotadores .. !-comentaron las madres.

Recordando al compañero Elías Lafertte G. en el 50 Aniversario de su fallecimiento, 17 de Febrero de 1961.

Recordando al compañero Elías Lafertte G., en el 50 Aniversario de su fallecimiento.

Elías y las campanas
Baltazar Castro

Extracto:
"En el Norte Grande se encontraron Recabarren y Lafertte. Este último venía del Norte Chico, todavía traspasado de vegetación, de sonidos metálicos y de vuelos de pájaros. El otro, Luis Emilio, andaba distribuyendo cancioneros, libros y charlas en un paisaje árido, a veces pétreo, donde lo único verde era el musgo de la esperanza que Recabarren cultivaba en los corazones de los caucheros. Saltar desde la iglesia de La Serena, con inciensos y sermones, hasta la palabra de Luis Emilio, y de los valles transversales hasta la vastedad de la pampa, debe haber sido para Lafertte como salvar un cañón cordillerano, cayendo de bruces en el lado opuesto. El Norte Grande, mirado desde el centro o recorrido fugazmente en las páginas de los literatos, tiene el atractivo de planetas distantes, con nombres de lugares que a veces trasuntan, como al desgaire, estrías luminosas de poesía o bien nos hacen pensar que se trata de regiones prestadas, de países extracontinentales que tuvieron la bondad de facilitarnos sus nombres para que, al leerlos, disimuláramos la horrible dureza de la vida que surge en sus cercanías: Humberstone, Nebraska, Germania, Pozo Almonte, Flor de Chile, Iris, Negreiro, Alianza"..........

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Conozca más sobre el compañero Elías Lafertte G. haciendo click aquí.

Gabriela Mistral al conmemorarse 53 años de su muerte.

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GABRIELA MISTRAL AL CONMEMORARSE 53 AÑOS DE SU MUERTE

* Premio Nobel Nobel de Literatura 1945

* Premio Nacional de literatura de Chile 1951

Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, conocida por su seudónimo Gabriela Mistral (Vicuña, 7 de abril de 1889 – Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una destacada poetisa, diplomática y pedagoga chilena. Gabriela Mistral, una de las principales figuras de la literatura chilena y latinoamericana, es la primera persona latinoamericana y primera mujer americana en ganar el Premio Nobel de Literatura, el cual recibió en 1945.

Biografía

Hija de Juan Jerónimo Godoy Villanueva, profesor, y Petronila Alcayaga Rojas, de ascendencia vasca.[1] Gabriela Mistral nació en Vicuña, ciudad en la que hoy existe un museo[2] dedicado a ella en la calle donde nació y que hoy lleva su nombre. A los diez

La influencia anarquista en la literatura chilena. ( por Sebastián Allende)

LA INFLUENCIA ANARQUISTA EN LA LITERATURA CHILENA

Sebastián Allende

Desde niño fui un buen lector, eso paliaba mis falencias en otras ramas del conocimiento humano. Como tal, el día de hoy, degusto con presurosidad cualquier texto de Gabriela Mistral, González Vera u Oscar Castro. Más ahora que conozco las militancias anarquistas de los últimos dos, aunque sin obviar que en Gabriela Mistral existe un espíritu pacifista, según mi juicio, de raigambre tolstoiana. (*)

Así, la influencia anarquista en nuestra literatura no es menor, mas sorprende su profundo desconocimiento. Aunque algunos literatos no hayan pasado de fugaces coqueteos con el socialismo libertario, como Víctor Domingo Silva o Carlos Mondaca, otros permanecieron sentados de por vida en la vereda anarquista, como Manuel Rojas o Mauricio Wácquez.

Textos: Eduardo Galeano y los niños.

Eduardo Galeano y los niños.

EL MONSTRUO AMIGO MIO.

Cuentos Latinoamericanos. Las aventuras del Salustio y el Trúbico. ( Alfonso Alcalde))

CUANDO SON CONTRATADOS PARA CAMBIARLES EL COLOR A LOS CONGRIOS NEGROS EN EL GALPON DE LA CICATRIZ CON ECO EN EL PUERTO DE SAN VICENTE.
Alfonso Alcalde

Una vez que andábamos fallos al oro con El Salustio le conversé: "¿Qué le parece si echamos un luqui por San Vicente y a lo mejor sacamos el día?"
El compadre terminó de despertar y partimos. Nos bajamos en la picada "La mancha de las velas". Entonces me pegó un codazo pa alertarme: "Escucha, pailón". Al lado, otros emparafinados estaban dando la noticia: "La cicatriz con eco necesita pintores". A los diez minutos tocamos la puerta del clandestino, porque la dueña se dedica al expendio de bebidas sin patente y también le trabaja la sierra ahumada, pero para su propia clientela. Ella misma en persona nos abrió la puerta. Dicen que el firmeza que tiene, llegando la noche, le pasa una espátula pa ocuparla, porque tiene hollín y humo por todas partes y nunca se sabe pa qué lado está ubicada.
El Salustio se encargó de las presentaciones:
—Nosotros estamos dispuestos a prestar nuestros servicios profesionales. Usted sabe que somos como tontos pa la pintura.
—Les conozco la última gracia que hicieron —dijo la vieja con mala intención.
— ¿Cuál será? —preguntamos con toda inocencia.
—No se vengan a hacer los cuchos conmigo. ¿O es que se olvidaron cuando subieron al lndus 3 de los Macaya y lo pintarrajearon tantas veces que el buque se fue a pique de un viaje?
—Ahora la cosa es distinta —se defendió El Salustio.
La vieja terminó ablandándose después que le contamos que vivíamos tirándonos por el alambre. Pasamos respirando para adentro para evitar que la atmósfera se recargara con el metasulfito propio. Explicó La cicatriz con eco:
—El negocio de los congrios se fue a las pailas. Salen puros negros y pagan muy poco. En cambio los colorados andan por las nubes y cobran un ojo de la cara, pero los diablos no pican ni por travesura.
Se acercó a los maestros para hacerles esta confidencia:
—Lo que yo quiero es que ustedes pinten los "monos" y los dejen más colorados que jaibas.
El Salustio, que siempre ha sido tan bruto, se dio media vuelta:
—Ah, no —dijo—. Mi religión no me lo permite. Usted le quiere meter gato por liebre a la clientela —agregó hecho un quique.
—De eso se trata —le contesté, tratando de explicarle la situación—. Total, si no los pintamos nosotros, no faltará un vivaracho que lo haga.
—También es cierto -—contestó con algo de resignación, retrocediendo:
— ¿ Quién pone los materiales? .
—De eso me encargo yo —dijo La cicatriz con eco—. Y no sólo eso. También se van a ir de anticipo.
—Con tal que sea un par de guatas de ranas —exigió El Salustio. Partimos y volvimos.
Nos esperaba una montaña de congrios. La viejuca se sorprendió al vernos regresar con la colección de tarros de pintura y los pinceles de pelo de camello.

—No se procupe —le dijimos, pasándole la brocha gorda con pintura verde por la cara para entrar en confianza.
El Salustio, que siempre es tan atravesado, preguntó:
—¿ Quiere que los barnicemos al pájaro verde o a la piroxilina?
Yo traduje la frase al vuelo y le dije:
—Lo que mi compadre pregunta, señora Cicatriz con eco, es si desea los pescados con brillo natural o artificial.
—Sencillito no más. Así sacan más pronto la tarea. Y no olviden que por cada congrio pintado como es debido van a ganar una luca......

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