Literatura

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Literatura: Cuentos de Eliseo Cañulef Martínez; Pincoya, y La Niña que fue machi.

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PINCOYA

Las mariscadoras que vieron primero el ovillo enorme de cochayuyo que se acercaba a la playa movido por la corriente, se hicieron la ilusión de que era un regalo del dueño del mar. Después vieron que tenía forma ovalada como un capullo de avispa gigante, y temieron que fuera un lobo marino empollando larvas de muerte. Cuando se acercó a la orilla y lo sacaron a pulso hasta la playa notaron que respiraba, pero sólo después que le quitaron las lianas de cochayuyo, los escombros de luche y las güilas de lugaluga, descubrieron que era una mujer dormida.

Literatura: Cuentos, La indignacion de la Machi. y Trentren y Caicai( Eliseo Cañulef Martinez)

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LA INDIGNACIÓN DE LA MACHI

No saben con la chicha que se están curando, se dijo, con su potente voz de machi recién ultrajada, muchos años después de que viera por primera vez la bandada policial inmensa, sin luces y sin ruidos, que una noche de luna llena de mayo pasó frente a la casa de su padre volando a veinte brazadas del suelo como una gran bandada de gallinazos, más larga que todo el pueblo de Temuco y mucho más ancha que la vega de las pataguas, y siguió avanzando en tinieblas hacia el fuerte colonial abandonado al otro lado del río con su atalaya de cancagua apuntando hacia ninguna parte alumbrado por el faro intermitente de la luna cuyos ramalazos de luz, a cada fracción de nube que acababa de pasar, transfiguraban la vega en una manta de niebla tendida debajo del firmamento, y aunque ella era entonces una niña sin voz de mujer grande pero con permiso de su padre para escuchar hasta muy tarde en la arboleda las pifilcas nocturnas de las torcazas, aún podía recordar como si lo....

Literatura: Una especie de memoria. ( Fernando Alegría)

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Una especie de memoria
FERNANDO ALEGRÍA
Extracto:
No era mas que un niño, ya lo he dicho, delgado y pálido en su terno color vino, algo raído, pero bien, muy bien para su figura casi transparente en la tarde de sol fuerte. Cerca ya de la casa, esperando encontrar el contacto indicado, a unos treinta metros de la puerta, se detuvo indeciso, aunque sin miedo. La casa era uno de esos viejos bultos polvorientos de la Avenida Portugal, borrosa en la acera pelada, pero iluminada incongruentemente por una mampara de vidrio pulido. Nada de tráfico a esa hora. Amplio y gris, el pavimento reverberaba pegándose a las gomas de una micro que pasó cansada, como arrastrando latas, tetera gigante e informe bajo su humo de kerosén. Hubo algo de cruel en el paso de ese animal cubierto de llagas y abolladuras, cargado de sombras harapientas, sudadas.

Historia Vivida:Encuentro con Recabarren. ( Julio Moncada)

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La Historia Vivida
Encuentro con Recabarren
JULIO MONCADA
Conocí a Recabarren alrededor de 1929.

Cuentos Latinoamericanos: Lo secreto. (María Luisa Bombal)

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Lo secreto.
María Luisa Bombal

Sé muchas cosas que nadie sabe.
- Conozco del mar, de la tierra y del cielo infinidad de secretos pequeños y mágicos.- Esta vez, sin embargo, no contaré sino del mar.

Aguas abajo, más abajo de la honda y densa zona de tinieblas, el océano vuelve a iluminarse. Una luz dorada brota de gigantescas esponjas, refulgentes y amarillas como soles.

Toda clase de plantas y de seres helados viven allí sumidos en esa luz de estío glacial, eterno...

Actinias verdes y rojas se aprietan en anchos prados a los que se entrelazan las transparentes medusas que no rompieran aún sus amarras para emprender por los mares su destino errabundo.

Duros corales blancos se enmarañan en matorrales estáticos por donde se escurren peces de un terciopelo sombrío que se abren y cierran blandamente, como flores.

Cuentos latinoamericanos: El dolor del Cóndor y la Pachamama, y Mi papá y Perón.

EL DOLOR DEL CÓNDOR Y LA PACHAMAMA

Cuentos latinoamericanos: Mi padre peinaba a lo Gardel.(Ramón Díaz Eterovic)

RAMÓN DÍAZ ETEROVIC

Mi padre peinaba a lo Gardel

"Nací en un barrio donde el lujo fue un albur
por eso tengo el corazón mirando al sur.
El viejo fue una abeja en la colmena
las manos limpias, el alma buena".
Eladia Blázquez.

HAY COSAS QUE NUNCA dije a mi padre y por eso, o porque su ausencia sigue siendo el atisbo de lo inesperado, cada vez que pienso en él, vuelvo a una infancia de vientos interminables y me veo caminando de su mano por las calles enlodadas de un pueblo al que ahora reconstruyo en postales de otras épocas o en sus cartas donde preguntaba acerca de mi salud y los estudios; sus palabras para un adiós que siempre creí transitorio, los besos en nombre de mi madre, su modo de entender la vida con el tierno rigor de los hombres. Pensar en él es recobrar cualquiera de esas noches en que regresaba del trabajo a la casa, a ese ir y venir cotidiano de quehaceres domésticos, al que entraba siempre como un viajero, como alguien que volvía de un espacio remoto del que apenas teníamos una noción borrosa, esbozada en las anécdotas que recreaba de tarde en tarde, o cuando miraba a sus hijos que iban distanciándose de las imágenes que reproducían las fotos que portaba en su billetera de añoso cuero café.

Literatura:El obrero chileno en la pampa salitrera. ( Baldomero Lillo)

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Baldomero Lillo

Conferencia Inédita

La gran huelga de Iquique en 1907 y la horrorosa matanza de obreros que le puso fin, despertaron en mi ánimo el deseo de conocer las regiones de la pampa salitrera para relatar después las impresiones que su vista me sugiera en forma de cuentos o de novela.
Hace ya algún tiempo que efectué este viaje del cual me he aprovechado para escribir un libro que publicaré dentro de poco.
Estas páginas son un extracto de ese trabajo en el cual he tratado de reproducir, lo más fielmente posible, las características y modalidades de esa vida que, hoy por hoy, es única en el mundo.
Como es lógico, he dedicado la mayor atención a describir las condiciones de vida y de trabajo del operario chileno. Esto es un problema de vital importancia que exige para el bienestar futuro de la República una inmediata solución.

Cuentos Colombianos. ( Espumas y nada más. de Hernando Téllez y Vivan los Compañeros. de Carlos A. Truque )

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Hernando Téllez (1908 -1966)
ESPUMA Y NADA MAS

Cuentos latinoamericanos. ( Cuentos de Miguel de Loyola y Carlos Meneses)

Cuentos de Miguel Loyola y Carlos Meneses.

Muelle solitario
por Miguel de Loyola

Gerardo llegó al muelle y se desconcertó al ver tan pocos botes atracados a la orilla. Tenía en la memoria cientos esperando pasajeros con destino a Quivolgo y a los pueblos perdidos hacia el interior. En ese momento el embarcadero parecía desierto, y las cuatro barcas fondeadas se balanceaban en el agua haciendo gemir levemente sus esqueletos. Reconocía ese crujir quejumbroso de la madera, y el cabeceo intermitente de los botes amarrados al malecón.
El hombre se sentó sobre una roca a contemplar el movimiento silencioso de las aguas, de ese río que parecía inmenso, inalterable en su curso y en el tiempo. Sin embargo, moría unos mil metros más abajo, después de enfrentarse con la furia sempiterna del Océano Pacífico, esa eternidad invencible donde sucumben todas las aguas.

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