Literatura

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Literatura: Cambios de Rumbo (de Eliseo Cañulef Martínez)

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Eliseo Cañulef Martínez

Sospeché que mi retorno se pondría movedizo cuando un rumor de otro mundo se me vino encima con todo el peso de su incertidumbre a las cinco de la tarde. Así que abandoné el recinto de la universidad en la Avenida Alemania con todos los sentidos en alerta. Satisfecho de la buena acogida de los asistentes a mi charla inicié el regreso a Osorno de inmediato, para evitar los inconvenientes de la conducción nocturna, y acababa de poner el motor del auto en marcha cuando una joven, a quien reconocí como una de las asistentes a la charla, se acercó para pedirme que la llevara pues iba con rumbo a la Patagonia.
—Bueno, pero te dejaría en Osorno porque de ahí sigo a mi casa que queda en la montaña, a dos leguas de donde el diablo perdió el poncho.
—Jajajaja. No importa, me sirve igual.

Literatura: Cuentos de Fútbol

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La barrera
Roberto Fontanarrosa

Literatura:Cuentos de Eliseo Cañulef Martínez

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Eliseo Cañulef Martínez

EL SILENCIO DE LAS DIUCAS
Cuarenta años después, en la misma mediagua de calle Concepción en que vivió su abuela, cenando mate con tortilla de rescoldo con su marido y conmigo, Almerinda Mella había de recordar la mañana remota en que el bueyerizo Huenumil lloró desenyugando los bueyes con que fue a dejar a Tránsito Quintul tirado en Pampa Reyes fermentando al sol junto con los otros cuerpos acribillados a carabina en Forrahue. Podía recordar como si fuera ayer que sintió una punzada en el corazón, fría y desgarrante como si un fierro mohoso y sin punta le hubiera entrado por el pecho y salido por la espalda.

Literatura:Diecisiete instantes de una primavera (José Schulman)


La Mechi y el Ciego. Historia de una pasión revolucionaria

La Mechi

A veces, en esas largas noches de guardia en el Hospital, cuando se quedaba sola y podía prepararse unos mates, se ponía a pensar si la vida pudo haberse disparado por otro sendero que el que había tomado.

A la distancia, doble distancia, geográfica y del tiempo, podía ver mejor cómo se habían ido encadenando los acontecimientos para llevarlos a aquella esquina rosarina en donde todo cambió.

Pero entonces, entre el 72 y el 75 todo había sido tan rápido, vertiginoso, que no había sido fácil para nadie adivinar lo que se les venía encima.

Ella era santafecina, pero para estudiar Medicina había tenido que irse a vivir a Rosario, que para nosotros, es como irse a otra provincia porque una cosa es de San Lorenzo a Villa Constitución y otra de Santa Fe a San Justo, porque para el norte, digamos por la zona de Vera a La Gallareta, ya es otra provincia. No dos, sino tres provincias conviven bajo el nombre de una, pero de eso qué se iba a entender en La Habana si no lo entendían en Buenos Aires; que no podían entender que una santafecina mirara extrañada si alguien le preguntaba si era rosarina.....
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Literatura: Confieso que me volví desconfiado ( José Schulman)

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Confieso que me volví desconfiado. De tanto escuchar mentiras en los juicios, cuando veo testimoniar un milico, un gendarme o un policía, me cuesta darle crédito.

Es que tantas veces escuché bolazos y mentiras tan grotescas que ni aún cuando los tipos terminan favoreciendo las querellas no hay caso, no les creo nada.

Cuando en el juicio a Brusa uno de los jefes de la Guardia de Infantería Reforzada dijo que había encontrado una lista de represores que sí habían participado en el plan de exterminio (porque él, que recibía ordenes directas del Area 212, “nunca le había tocado ni un pelo a un detenido”) pensé que nos estaba tomando el pelo una vez más y no me equivoqué: la lista era una lista de difuntos y ausentes, ni uno solo de los nombres que trajo correspondía a alguien que pudiera testimoniar en el juicio.

Literatura: Relatos de Paola Klug (La Pinche Canela)


Trenzaré mi tristeza

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los harìa llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.

Literatura: El gordo de los boleros (Ramón Díaz Eterovic)

Si, es cierto que una noche Márquez le llamó gordo mugroso; que allí en el bar de Diez de Julio estábamos sus amigos, y que él asumió el insulto sin replicar, con esa humildad de los que se obligan a mirar la vida desde abajo. Que para humillarlo le negó una cerveza y todos los presentes nos reímos con esa estupidez que aflora cuando el trago corre de prisa. Reímos por costumbre, ya que de simpatías por Márquez ni hablar. Nadie aprecia a un cerdo que vende cerveza aguada y más encima se siente poderoso, dueño del lado oscuro de sus clientes. Por costumbre, sí. El Gordo con su panza desmesurada, sus mofletes sudorosos y su repentina tartamudez ha sido desde siempre el mejor blanco para nuestras bromas. Es que nosotros somos así. De tanto cuidar las esquinas se nos ha ido agriando la leche.

Hoy el mundo no gira, rueda (Eduardo Galeano)

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Una hermana argentina, la Marta Rosin (que se está comiendo las uñas ya esperando el instante en que Leo Messi meta el primer balón en las redes contrarias), me ha enviado una Selección de textos del libro “El fútbol a sol y sombra” de Eduardo Galeano, como para chuparse los dedos. Veo que salió publicado en el sitio web Nodal con el bajante: Noticias de América Latina y el Caribe. De manera que me gusta compartir todo tesoro espiritual que me obsequian, rebotaré en estos días de Mundial, por partes, esos sintéticos análisis, agudos, cargados de vivencias y recuerdos esenciales; textos breves y cada uno nos revuelca las ideas y los sentimientos como un buen golazo.

El fútbol

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.

Corvalán de Chile. (Eduardo Labarca G.)

El 27 de septiembre de 1973, en la casa en que se hallaba oculto desarrollando su actividad de dirigente revolucionario clandestino, fue detenido en Santiago Luis Corvalán, Secretario General del Partido Comunista de Chile......
Editorial de la Agencia de Prensa Nóvosti-1975

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Literatura: Hijo del Salitre (Volodia Teitelboim)


Amigas y Amigos:
Hijo del salitre, publicada por primera vez en 1952, es una epopeya social de los trabajadores salitreros del norte grande. Inscrita en el modelo del realismo socialista, esta novela narra la historia de un abnegado líder de masas, Elías Laferte, y las injusticias humanas y sociales que enfrenta junto a los demás trabajadores del salitre. Luis Enrique Délano se refiere a esta novela de esta manera: "La leí pasando por todas las etapas que experimenta el lector de este libro: el encanto y la curiosidad con que se va descubriendo el árido Norte; la admiración por todo el esfuerzo con que se reconstruyen una zona y una época de Chile: la seducción que surge de los personajes, en especial del sabio y tranquilo Recabarren y del joven e inquieto Elías; el asombro con que se contempla ese cuadro inmenso, plástico y epopéyico, del descenso de los trabajadores desde las oficinas salitreras a Iquique; la indignación y el horror con que se asiste a la turbia matanza de la Escuela Santa María; la naturalidad con que se observan los pasos de aquellos que todo eso han visto y sufrido, hacia el campo de la lucha".
La vida de Elías Lafertte G. en esta novela de nuestro compañero Volodia Teitelboim, editado por el Instituto Cubano del Libro La Habana, año 1972.

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