Primero de Mayo (Luis Emilio Recabarren)

Alzate moderno Josafat y dilata tus llanuras para que quepan en ellas los millones de víctimas sacrificadas en aras de la ambición y del despotismo y de la tiranía burguesa.

Alzate majestuosa, y llama a tu seno a los testigos de cargo que ha dejado el día del juicio final.

El primero de mayo.

Salud, gran día, noche fatídica y final para el reinado del terror y del pasado, pasad; aurora roja, hermosísima, del porvenir que inicia la libertad de los pueblos, ¡ salud !

Pasa, adelante dios-pueblo, rodeado de todo tu esplendor de soberano, llevando a tu lado a las víctimas que aún sobreviven al hambre y al frío, único patrimonio y derecho que hasta hoy habeís tenido.

Llega, inaugura el reinado de la justicia, ¡ inicia la vida del verdadero amor!
El ¡ hurra ! de los pueblos oprimidos llenará el espacio aceptando la justicia que hagas.
Hasta aquí llegó el pasado, desde hoy empieza el porvenir con su nueva vida.

La sangre de los mártires lavará la ofrenda inferida a la cultura; nuestra protesta engendrará la justicia y el castigo para sus opresores será vivir en el reinado de la igualdad, condenado hasta ayer por ellos.

El primero de mayo es hoy un día de protesta, nacido en la primera huelga general triunfante sobre pantanos de sangre proletaria en 1886 en Chicago.

Es la primera etapa reivindicadora del trabajo que inicia la jornada de las ocho horas, impuesta por la fuerza a los capitalistas de la llamada “libre” República del Norte.

El primero de mayo será el juicio final, para este ajuste de cuentas que en bien exigirán los proletarios a los burgueses, en una grandiosa, en una imponente huelga general universal revolucionaria.

El primero de mayo después de estos sucesos, será entonces un día festivo, el primer día de la era libre, el primer día de la vida y del amor libres, el primer día feliz, día eterno en nuevo calendario para los hombres, las mujeres redimidas.

¡ Viva el primero de mayo !

Alzate moderno Josafat y dilata tus llanuras para que quepan en ella los millones de víctimas sacrificadas en aras de la ambición burguesa, porque ha sonado la hora fnal del reinado de la tiranía y del desorden.

El dios-pueblo ocupa el trono de la justicia y su fallo proclama la igualdad, sin coronas, sin cruces y sin cañones.

Es la vida feliz.
Viva el primero de mayo.

Luis Emilio Recabarren S.

El Trabajo, Tocopilla, 30 /abril/ 1905.