Huelgas y masacres de comienzos del siglo XX

Hacia 1900 Chile tiene 3 millones de habitantes, de los cuales 250 mil son obreros. Se van constituyendo una serie de Mancomunales que organizan, apoyan, y dirigen los movimientos reivindicativos. Se inicia un período de grandes y combativas huelgas que son aplastadas por la más brutal represión.

El 13 de Mayo de 1903, los obreros marítimos de Valparaíso declaran una huelga exigiendo aumentos salariales. Realizan un mitin, en donde son masacrados. Treinta trabajadores caen asesinados, quedan más de 200 heridos.

En 1904 una huelga en la oficina salitrera Chile es reprimida sangrientamente.

En 1905, sectores populares de Santiago efectúan grandes manifestaciones protestando por el impuesto a la internación de carne argentina, lo que eleva el precio de este alimento. El Gobierno de Germán Riesco responde con una matanza.

El 21 de Diciembre de 1907, tropas de marinería y del ejército, utilizando por primera vez ametralladoras, asesina en la Escuela Santa María de Iquique a miles de trabajadores, mujeres y niños. Es la masacre más terrible de esos primeros años del siglo XX. Esta se perpetró para aplastar una poderosa huelga de unos 15 mil trabajadores del salitre de la provincia de Tarapacá, pero al mismo tiempo, para destruir el movimiento sindical clasista.

Y estos objetivos fueron alcanzados. Con esa masacre, realizada durante el Gobierno de Pedro Montt, desaparecen las Mancomunales que habían surgido en todo el país.

Recabarren estaba por esos días exiliado en Buenos Aires, a donde había llegado saliendo clandestinamente de Chile para eludir una injusta condena de 541 días de cárcel, a que había sido condenado en un monstruoso proceso por escribir en “El Trabajo” y ser dirigente de la Combinación Mancomunal de Obreros de Tocopilla. En la capital argentina escribe varios artículos sobre esta masacre en el periódico del Partido Socialista, los que son reproducidos en “La Voz del Obrero” de Taltal. En uno de ellos, aparecido con fecha 13 de enero de 1908, llama a crear el partido revolucionario de la clase obrera y un poderoso movimiento sindical clasista.


Fuente:
Fragmento de Libro “Historia de la Asociación de Pensionados de Chile”
Autor: Iván Ljubetic Vargas, 1995.

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