Me voy a Suiza, comienzo todo de nuevo,(por Galvarino Melo)

Y después que lo lean A soñar con el socialismo 2.0!

Pensaba salirme pa siempre del face, pero no todos los días se cumplen 100 años.....

En tiempos de Breznhev, en la URSS se contaba un chiste, se decía que los científicos soviéticos lograban revivir a Lenin y este les pedía que lo dejaran leer tranquilo todo lo que había pasado desde su muerte. Pidió que le dieran una salita del Kremlin con baño y que le dejasen en una pequeña antesala, la comida y que no lo molestaran hasta que hubiese terminado de leer todo lo que iba a revisar.
Así durante semanas, le dejaban la bandeja de comida y periódicos, y nadie lo molestaba, pasaron algunos meses y los dirigentes soviéticos comenzaban a preocuparse por que Lenin demoraba tanto, pero le hicieron caso, no lo molestaron pero se pusieron a escuchar lo que pasaba tras las paredes y al cabo de un tiempo se dieron cuenta que un silencio absoluto existía en la habitación donde Lenin leía.
Temiendo lo peor, decidieron entrar y no encontraron a Lenin pero en una mesita al lado de parte de todo lo que había leído había nota: Me voy a Suiza, comienzo todo de nuevo, ustedes no entendieron nada.
No es un chiste o casi lo es, pero eso se pensaba entonces. Con ironía se reconocía que la realidad soviética, pese a sus logros, distaba mucho del sueño de un socialismo liberador del hombre y la sociedad y que los viejos ideales de los viejos bolcheviques en alguna parte del camino se habían extraviado.
Nací amando a la URSS, a Lenin, a los bolcheviques y su revolución. Leí el 41 en los mini libros Quimantú y vi Chapaev y soñé con ser de su caballería roja. Sabía que un ejército de generales campesinos y obreros de todas las nacionalidades de la URSS, derrotò a los Nazis en Moscú, Stalingrado, Kursk, Leningrado, Biolorusia, Ucrania, Prusia Oriental, el este de Europa y el día final de abril del 45 pusieron su bandera, esa bandera tan mía, en el Reichtag derrotado para siempre.
Crecí sabiendo de los Sputnik y de Valentina y Gagarin y aquel hombre soviético dijo algo tan bello como tan simple, la tierra es hermosa, es azul. Supe que un día dijeron que si tocaban a Cuba los tocaban a ellos y claro que me enamoré de ella. Pero aun así sabía que había cosas que no cuadraban. Una vez en La Habana, en calle Obispo, donde con los Oteros íbamos a comprar, adquirí una colección de estampillas, que me gusta coleccionar, arte viejo que ya no se lleva y me di cuenta que muchas de las figuras históricas que allí estaban habían muerto en entre 1937 y 1939. Era como si una gran epidemia se los hubiese llevado a todos en apenas unos años. Y no me quedo otra que averiguar.
Supe entonces de algo que los soviéticos llaman el terror, aquellos juicios que se llevaron la flor y nata de la inmensa mayoría de los viejos bolcheviques que había dirigido la revolución y a casi todos los generales que junto a Trosky fundaron el ejército rojo y ganaron la guerra civil del 18 al 21, y derrotaron a la intervención extranjera de una decena de países en contra la joven revolución comunista. Pero la seguí amando, porque un amor, como dice una canción, es un amor aunque no tenga futuro.
La historia soviética es así, una tremenda contradicción entre la bondad de un sueño y la tragedia. una inmensa esperanza de entonces para todos los trabajadores del mundo, la lucha a muerte por su sobrevivencia, el estoicismo y sacrificio de primeros años, la epopeya de la Gran Guerra Patria y sus 28 millones de caídos, la conquista del cosmos, el apoyo a los movimientos obreros y liberación nacional, el primer país con salud y educación universal y gratuita, la igualdad de derechos para las mujeres y los hombres y la industrialización de un país atrasado. Pero no fue solo eso, porque si así hubiese sido la historia hubiera sobrevivido.
Muchos culpan a Gorbachov del fin y tienen algo de razón. Sus intentos de reformar al socialismo en la URSS llevaron a su destrucción, su falta de talento y realismo fue atroz, pero no se puede culpar a un hombre. El Partido Comunista de la URSS tenía 20 millones y fue incapaz de defender lo que se suponían que debían defender y es más de sus filas salieron gente como Yeltsin y compañía que sepultaron de la forma más oportunista a la vieja Unión Soviética. Si algo prueba la profunda distancia entre el pueblo y sus dirigentes burocratizados en un estado, gozadores de una vida distinta sus dirigidos es ese abrupto e inconcebible final.
Aun así se cumplirán 100 años desde el Aurora y lo celebraré con una copita, escucharé algunas canciones, tu incomparable himno y alguna Mosfilm veré. Vendrán nuevos tiempos, nuevos intentos de liberar a la sociedad para una vida más justa, pues es ese un desafío eterno, seguramente será muy distinto al camino soviético, con nuevas banderas, formas, contenidos y desafíos, propias de tanto cambio en un mundo que en lo medular no cambia: su brutal injusticia.
Yo, como dice Evtushenko no soy lo que se dice un cabal comunista, pero a 100 años de tu nacimiento, aun te amo, te extraño y lamento que te hayas ido. Pudiste ser parte de este tiempo si hubieras entendido que no se puede construir la justicia social, si confiar en las personas a las que liberaste, que un partido que quiere representar a los trabajadores si enquista en el estado, termina por ser una vulgar burocracia, pero vendrán otros que puedan aprender de tu camino de aciertos, enormes logros y errores y no pocos horrores, con Gulags e invasiones a "países hermanos" incluidas. Nos corresponde a los seres humanos aprender, porque a eso entre otras cosas, venimos a la vida y aquellos que creemos en que este mundo puede ser un mejor camino, debemos aprender de que allí ocurrió.
Nasdarovia, mi Savietky Sayus…….para siempre....davisdaña...ia tibia liubliu
Galvarino Melo

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