La Materia Eterna e Inteligente. (por David Mc Conell)

Por el interés que pueda tener para nuestros lectores publicamos intervención del compañero David Mc Conell en acto del CEILER el pasado 1° de junio, referente al libro La Materia Eterna e Inteligente de Luis Emilio Recabarren, al cumplirse 100 años de su publicación original.
Nota: Este libro fue publicado por la Editorial Rumbos Editores y nuestro Colectivo Luis Emilio Recabarren-Chile en julio del 2016 con motivo del Natalicio del compañero Recabarren.
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La Materia Eterna e Inteligente.
(Luis E. Recabarren)

Compañero Max Berrú, Presidente del CEILER; Compañera Carlota Espina Secretaria Ejecutiva, un gran saludo y reconocimiento por la labor que realizan. Deseo saludar también a mi viejo amigo Iván Ljubetic, dije viejo amigo y no amigo viejo. La corrección es necesaria porque poco antes de morir Luis Emilio Recabarren, fue tratado de “abuelo” por algunos mozalbetes creyéndose más revolucionarios y sabios y le lanzaron hirientes epítetos pensando en denostarlo, declararlo obsoleto, Recabarren tenía cuarenta y siete años.
Deseo saludar también al compañero Rebolledo con el que tuve el honor de compartir los álgidos años de la década del ochenta y destacar el acierto de los organizadores del encuentro acerca de la obra de Recabarren al invitar a un matemático de prestigio. Algunos se preguntarán... ¿Qué tiene que ver un matemático en el comentario de un texto acerca de religión o filosofía? Pues bien, los autores en que Recabarren se apoya al exponer sus ideas, son en su mayoría representantes de una corriente filosófica aparecida en la segunda mitad del siglo XIX producto del exponencial desarrollo de las ciencias naturales y concluían mecánicamente - la mecánica había tenido grandes avances- en temas como la teoría del conocimiento, que el pensamiento, la conciencia era un producto del cerebro y así como el hígado producía bilis, el cerebro producía pensamientos, sin comprender que la conciencia, el pensamiento, es cualidad expresada, es un producto social. En el Chile actual hay científicos de renombre que todavía intentan encontrar en el movimiento de las células del cerebro los pensamientos, las representaciones, los sentimientos. Nosotros no negamos que los fenómenos síquicos, el lenguaje, el pensamiento, la conciencia o como quiera llamársele, se realiza a través de dicho movimiento pero el pensamiento es una cualidad expresada de una materia y no de cualquier materia, la materia cerebro humano que solo existe en sociedad. Por tanto al estudiar el movimiento celular podré avanzar en ese estudio en particular, pero nada sabré del pensamiento, porque como dijimos, el pensar es una cualidad de la materia, cualidad expresada y Recabarren naturalmente no podía substraerse al material de lectura disponible en esa época en este extremo del mundo, en donde nada se sabía de las grandes discusiones y avances expresados en las obras de Marx, Engels y Lenin.
Luis Buchner (1824-1899), filósofo alemán, fue uno de los más representativos exponentes del materialismo mecanicista, catalogado de “vulgar” por Engels. Su principal obra “Fuerza y espíritu” publicada en español en 1865 y reeditada varias veces hasta 1930 influyó de manera importante en Europa y en el naciente movimiento proletario latinoamericano, cuando la iglesia católica avasallaba sin contrapeso con su visión del mundo y daba explicaciones teológicas a todos los fenómenos, incluidos los sociales. Recabarren tuvo acceso a la obra de Buchner y muchas de las ideas expuestas en “La materia eterna e inteligente…” son tomadas del filosofo alemán.
Las ciencias naturales irrumpían con sus descubrimientos ayudando a poner en duda las concepciones religiosas en el campo de la filosofía. Surge de esta manera una corriente filosófica que contraponía los descubrimientos de las ciencias naturales a la filosofía idealista, a la religión e incluso a la filosofía dialéctica, catalogada por ellos de “charlatanería incomprensible”. La absolutización de las leyes de la mecánica conllevó la absolutización de las conclusiones y visiones sobre, el universo, la sociedad y el individuo. En el sentido amplio de la palabra “mecanicismo” significa también identificación abstracta de una forma de movimiento de la materia con otra, por ejemplo la biológica con la social.
Los materialistas mecanicistas no comprendieron la relación materia-conciencia y concluyeron mecánicamente que la conciencia, el pensamiento era una secreción del cerebro, más aún, no solo la conciencia o el pensamiento dependían de los procesos fisiológicos, sino también los fenómenos sociales.
Ernesto Haeckel (1834-1919), es otro importante biólogo alemán citado por Recabarren y de él extrae la idea de la selección natural y de la lucha por la existencia. Fue materialista ateo y combatió activamente el clericalismo. Su libro “Los enigmas del universo” fue traducido a todas las lenguas europeas y causó tal impacto que los filósofos, teólogos, clérigos y todo tipo de catedráticos idealistas, se vieron obligados a publicar diatribas contra Haeckel acusándolo de “materialista” y aunque tenían razón en cuanto al espíritu general del libro, que demostraba en su exposición clara y brillante la indestructibilidad del materialismo de las ciencias naturales, el propio Haeckel no se consideraba “materialista”, tal vez por los prejuicios sociales existentes que no alcanzó a superar. Haeckel sufrió en vida persecuciones y atentados. Recibía frecuentemente cartas anónimas con amenazas y epítetos tratándolo de “perro”, “mono”, “impío”. Haeckel tiene el mérito para su época, de haber sido materialista y monista y de haber profesado el materialismo de las ciencias naturales pero quedó a medio camino al no poder traspasar su materialismo a los fenómenos sociales, al materialismo histórico. Haeckel rompió oficialmente con la religión y con la iglesia pero su inconsecuencia lo hizo propagar la idea de sustituir la religión oficial por la fe en Dios entendiendo por tal a la naturaleza.
Estaba explicando el acierto de los organizadores al invitar a un matemático a nuestro encuentro y no hay mejor respuesta que la dada por Engels al percatarse que para salvar a la dialéctica materialista, a la dialéctica consciente como la denominara Marx, salvarla de la filosofía clásica alemana y traerla a la filosofía de la naturaleza y de la historia, había que conocer las ciencias naturales y sus descubrimientos, y sin saber matemáticas se haría imposible comprender los adelantos en física, química, astronomía, astronomía, geología, etc. Al dejar sus negocios en Londres Engels sigue a Marx que ya había dedicado varios años al estudio de las matemáticas. Después de ocho años de estudio Engels los interrumpe para escribir su gran libro “Anti Duhring”, una crítica a la llamada filosofía de la naturaleza cuyos representantes como ya dijimos influyeron las concepciones filosóficas de Recabarren. Al decir esto en pocas líneas, no pretendemos encasillar filosóficamente a Recabarren ni menos criticarlo, más bien explicar el ambiente cultural de su tiempo y las causas de sus inquietudes filosóficas. A su vez destacar su modestia y honradez intelectual, es él mismo quien nos dice:”No soy astrónomo, ni naturalista, ni físico, ni químico, ni matemático, ni geólogo. Soy como la mayoría de la enorme muchedumbre y así escribo para ella, para que comprenda, para que aunque ignorantes de las ciencias – muy útiles de saberlas por cierto- nos formemos juicios sin ellas, mientras no estén a nuestro alcance, lo más exacto posible de la verdad y de la realidad de las cosas”. Esclarecido punto tan importante, no se debe pretender buscar otra intención en el libro de Recabarren que la buena voluntad de entregar como él dice: “verdades de sentido común”, expresión repetida en varios pasajes de su obra.
En la época de Recabarren Chile tenía poco más de tres millones de habitantes y en 1900 el salitre explotaba a 20 000 obreros llegando a su máximo auge durante la primera guerra mundial con 60 000 obreros. Aparece el salitre sintético en Europa y la producción en Chile decae.
En 1848 Marx y Engels habían escrito el “Manifiesto Comunista” y cuarenta y tres años después, por primera vez en su historia, la iglesia católica se ve forzada a responder con una encíclica social, la Encíclica “Rerum Novarum”, bajo el pontificado de León XIII. En 1864 se crea la Primera Internacional en Londres y es Marx el encargado de escribir el mensaje inaugural. En Marzo de 1871 triunfa La Comuna de Paris, primer ensayo de Gobierno de los explotados, primer Estado de obreros. Se crea la Segunda Internacional en 1889, logrando separarse de los anarquistas.
Las discusiones europeas se reflejaban en latino América y todas las universidades se mostraban convulsionadas. Chile no es la excepción y la iglesia católica se ve en la obligación de crear la Universidad Católica para poder controlar ideológicamente a los profesionales egresados, porque aunque dominaban los sacerdotes en todas las cátedras de la Universidad de Chile, las discusión acerca de los adelantos de las ciencias naturales surgía por todos los poros y las explicaciones teológicas, los dogmas, no eran aceptados fácilmente. Por esa misma época hubo discusiones en la iglesia acerca de si los indios tenían alma. La revolución francesa es el punto culminante de la ilustración europea. En Francia, Alemania, Inglaterra habían declarado a la “razón” como único juez de todas las disputas. La cultura francesa se reflejaba en el sistema educacional chileno, las Escuelas Normales son una copia fiel de las existentes en el país galo. Hasta 1973 se enseña francés e inglés como ramos obligatorios. Recabarren es heredero de las principales ideas de la ilustración, están presentes en sus discursos, en sus escritos…””El saber, el conocimiento puede combatir la ignorancia”. Todo se discutía y los temas abarcaban la filosofía, la religión, economía, política, literatura. Cualquier nuevo descubrimiento de las ciencias naturales era debatido y aceptado.
Immanuel Kant (1724-1804 representante del “idealismo crítico” hace aportes geniales al desarrollo de las “ciencias naturales teóricas”, como se les denominaba en aquella época, al establecer la teoría de la retardación opuesta a la rotación de la tierra por las mareas, recibiendo honores y reconocimiento entre los naturalistas. Ya el titulado de las obras de Kant nos anuncia el período que se avecina…”Critica de la razón Pura”…Crítica de la razón práctica”…”Crítica del Juicio”.
Quien más influyó en las ideas materialistas, ateas y anti religiosas de Recabarren expresadas en su libro “La materia eterna e inteligente” fue el sacerdote francés Juan Meslier (1664-1729). Aunque Recabarren lo menciona solo una vez, al hacer un balance de los autores naturalistas que más lo han influido en su modo de pensar, se perciben las ideas materialistas ateas de este cura de profesión. La obra de Meslier “Dios ante el sentido común” es publicada después de su muerte y en ella se explaya en críticas a la iglesia, a la religión, a Jesús, a Dios, a la aristocracia, la monarquía. Argumenta acerca de la inexistencia de Dios y denuncia en especial las injusticias sociales. Profesa una especie de comunismo utópico y una filosofía materialista original para su tiempo. Declara que no somos nada sin la materia y es imposible pensar la existencia de algo al margen de la materia. Si la materia es eterna es iluso pensar en su creación. Dios no puede crear el tiempo si la creación misma se inserta dentro del tiempo. Se pregunta… ”¿Cómo se pudo crear el espacio y donde estaba Dios cuando lo creó?”. O el tiempo que tardó en crear el tiempo mismo. Son casi las mismas preguntas hechas por Recabarren en su libro “La Materia eterna e inteligente”.
El cura ateo, paradojas de la historia, es el primero en afirmar la inexistencia de Dios en la cultura católica occidental y defiende la tesis de que la materia es la causa de todo ser y de todo movimiento. Rechaza la idea de un primer motor o impulso divino.
El materialismo del siglo XIX es hereditario del materialismo del siglo XVIII, pero lo supera por el gran material de las ciencias naturales, de la física, química, fisiología, mecánica, antropología, matemáticas, biología, geología, astronomía, etc. ¿Cómo se transformó el cura Meslier, en uno de los principales teóricos del materialismo del siglo XVIII en Francia? Difícil respuesta, solo decir que tuvo desde el principio de su llegada a la parroquia de Entrepigny problemas con el noble de la localidad por defender a los campesinos del maltrato e injusticias dados por el dueño de las tierras. Lo denunció desde el púlpito y el latifundista ordenó a sus peones tocar los cuernos a la hora de los oficios religiosos. El escándalo llegó a los oídos del Obispo de Reims el que amonestó a Meslier.
El gran mérito del materialismo del siglo XVIII fue su preocupación por establecer el carácter reaccionario de la concepción del mundo de la religión católica y sometieron a duras críticas la filosofía idealista emparentada con la concepción religiosa. La debilidad de los nuevos materialistas estuvo en su incapacidad de análisis dialéctico de los fenómenos. Debilidad que perduró en los materialistas del siglo XIX.
Quien más se acercó a la concepción materialista dialéctica de todos los fenómenos fue Ludwig Feuerbach (1804-1872) filósofo alemán, materialista y ateo, inicia sus críticas a la filosofía de Hegel por reducir la esencia humana a la autoconciencia. Pero la tendencia antropológica de Feuerbach lo hace concebir al hombre solo como un individuo biológico, abstracto y a los fenómenos de la sociedad no poder desligarlos de la antropología.
Recabarren no cita a los materialistas de fines del siglo XIX y es muy posible que no hayan llegado a sus manos por no existir traducciones en castellano.
Marx al criticar al materialismo mecanicista dice…”solo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo” y recuerda que…” el lado activo lo desarrolla la filosofía idealista pero de un modo abstracto porque no conoce la actividad real, sensorial, como tal”.
Recabarren escribe: “La materia es lo que tocamos y lo que sentimos. Con ella damos forma a los pensamientos que pueden transformarse en objetos. Ella es la única base que motiva el nacimiento o concepción de nuestras ilusiones de nuestros ideales y de nuestros anhelos” y para que no quepa dudas de su postura, Recabarren agrega: “El amor, el más delicado de los sentimientos, por más que se espiritualice serán siempre sus dos polos, elementos materiales; el ser que concibe y siente el amor, es materia, como el objetivo que inspire ese amor”.
Recabarren no tuvo acceso a la obra de Lenin, ”Materialismo y Empiriocriticismo”, escrita en 1908, en donde critica fuertemente las tendencias mecanicistas y da su definición de materia: “La materia-escribe- es una categoría filosófica para designar la realidad objetiva, dada al hombre en sus sensaciones , calcada, fotografiada y reflejad por nuestras sensaciones y existentes independientemente de ellas”.
Los materialistas a los que tuvo acceso Recabarren aceptaban todo el contenido de los descubrimientos de las ciencias particulares, eran ateos y combatían el idealismo en filosofía, al clericalismo y al mesianismo y casi todos trasladaban las conclusiones de las ciencias de la naturaleza mecánicamente a la sociedad o al estudio del pensamiento, de la conciencia. Sus limitaciones estaban dadas por sus tendencias mecanicistas por ser la mecánica de los cuerpos sólidos, celestes y terrestres, en una palabra la mecánica de la gravedad la que había tenido un más rápido desarrollo. Un buen ejemplo de lo anterior lo da el propio título del libro de Recabarren…”La materia eterna e inteligente…”, en la página ciento treinta y cuatro dice: “No es posible dentro del estrecho marco que nos trazamos para este trabajo darnos el placer de brindar a nuestros lectores y lectoras, una más extensa descripción de las maravillas que al hombre ofrece la inteligencia de las abejas, que por otra parte pueden leer en aquel libro (Se refiere al libro de Mauricio Materlink, “La vida de las abejas”) y que nosotros juzgamos como la inteligencia de la materia que se reparte en donde quiera que ella toma una forma organizada, que se desenvuelve y progresa”…Recabarren continúa…”Fuera de las abejas hay muchas especies animales que nos ofrecen admirables ejemplos de inteligencia … las plantas también tienen inteligencia”…”Nosotros sostenemos que esa inteligencia emana de la materia o naturaleza de la materia, es el alma o el espíritu de cada existencia; inteligencia, alma o espíritu que no deja de ser materia”…”En suma : Materia, movimiento, energía, alma, inteligencia, vida, cuantos conceptos queramos fundamentar quedan refundidos en una sola palabra: Materia”.
Naturalmente pierde todo sentido la antítesis gnoseológica entre materia y espíritu la inclusión del concepto de espíritu, conciencia, pensamiento, alma o como quiera llamársele en el concepto de materia. Digno es destacar que operar fuera de los límites de la antítesis gnoseológica como una antítesis absoluta es un error.
Una de las preocupaciones de los materialistas del siglo XIX fue la refutación de la religión y su vínculo con todos los males de la sociedad, Recabarren no podía quedar al margen de estas inquietudes. En su libro “Rusia obrera y campesina cita al escritor Joaquín Edward Bello quien en el diario La Nación de Santiago del Domingo 4 de Marzo de 1923 escribe: “Trotski que vivió algún tiempo en España y que ha escrito cosas muy picantes sobre este país ha hecho poner un gran letrero en todas las iglesias… “La religión es el opio del pueblo”. Recabarren no hace comentario y pasa a otro tema. Quince páginas más adelante señala…”La iglesia en Rusia tiene libertad para sus misiones religiosas, pero son debidamente vigiladas pues todos saben que el clero es en realidad un verdadero instrumento del capitalismo”.
Hagamos cuenta que la foto de Trotski del diario La Nación en donde está con un grupo de soldados con un cartel en castellano que dice “La religión es el opio del pueblo” es una foto no trucada, es el mismo Edwards quien nos adelanta que Trotski sabía castellano.
La frase “La religión es el opio del pueblo” es de Marx, pero… ¿Que dijo realmente Marx? Y esto es importante porque a pesar de haber sido escrita la frase en 1844 todavía se le tergiversa y hasta comunistas la repiten con un contenido erróneo. Además todo el libro que hoy comentamos está dedicado al tema. Recabarren en sus conclusiones escribe… ”Así como no hay libertad para vender venenos, ni para asesinar, así no podemos tolerar que una organización criminal como es la iglesia continúa envenenando con sus doctrinas y asesinando con sus métodos a una buena parte de la humanidad”.
¿Que escribió Marx a los 26 años de edad? El libro…”Los manuscritos económicos y filosóficos de 1844” fue traducido del italiano al Castellano recién en 1937. Obviaremos buena parte del texto que es extraordinario por su claridad de pensamiento y nos remitiremos a las últimas líneas de la primera página…”La miseria religiosa es al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo”. La palabra “opio” en el texto tiene un significado diametralmente opuesto al presente. La palabra opio está ligada hoy a drogadicción, embrutecimiento, crímenes, gánster. La palabra “opio” en el texto de Marx significa “calmante para los dolores”, uso que se le daba al Opio en esa época, antes que los colonialistas ingleses lo transformaran en una mercancía para embrutecer a millones de personas. Marx cataloga a la religión de…”expresión de la miseria real”, ”protesta contra ella (contra la miseria)”, ”sollozo de la criatura oprimida”, etc.
Dicen que iniciada la tercera edad los individuos se ponen autorreferentes, de ser así se me perdonará que haga cierta analogía con un episodio de mi vida causante de una impresión desconocida y la invitación a este encuentro. Después del triunfo de la unidad popular en 1970 vinieron las elecciones municipales y fui designado por el Comité Central de las Juventudes Comunistas candidato a Regidor por mi Comuna. Un día determinado se inició la campaña propagandística y al ir en micro en dirección al local partidario observé un gran mural pintado por la Brigada “Ramona Parra”: “El Cobre es nuestro. Abajo los yanquis. Vote por David Mc Conell”. Creía que todas las personas presentes en la micro me miraban, me puse rojo, me hundí en el asiento y después de un momento me di cuenta que nadie me conocía y descansé. Traigo a colación esta anécdota porque debo confesar haber revivido la misma sensación al leer la invitación a este encuentro, después del nombre dice: “destacados intelectuales” y me pregunté… ¿Tan mal estamos?
Bromas aparte, no podemos dejar de referirnos a un episodio ligado a Recabarren que en su época significó un error según mi modesta opinión. En Diciembre de 1933, nueve años después de la muerte de Recabarren el Comité Ejecutivo del Secretariado sudamericano de la Internacional Comunista… ”atribuye gran importancia a la discusión del Partido Comunista de Chile para su liberación del lastre ideológico de Recabarren que forma un obstáculo muy serio ideológica, política y orgánicamente para la penetración del marxismo-leninismo, para su transformación en verdadero Partido de combate del proletariado. Recabarren a pesar de sus sentimientos, y su abnegación revolucionaria, no pudo llegar a la ideología revolucionaria por estar bajo fuerte influencia ideológica burguesa”. Las contradicciones son manifiestas, posee…”abnegación revolucionaria” pero no pudo llegar a la “ideología revolucionaria”. Un mes después, en Enero de 1934 el compañero Carlos Contreras Labarca, Secretario General del Partido en ese entonces, repitiendo los argumentos del Comité Ejecutivo atenúa la declaración diciendo: “Recabarren es nuestro, nadie puede disputarnos su personalidad. Solamente el Partido tiene derecho a reivindicar para sí los enormes aspectos positivos de su vida y de su obra”. Adelantemos que después de la década del cuarenta se terminan las descalificaciones a Recabarren y es reivindicado por el movimiento comunista internacional como uno de los suyos. En 1935, el Congreso de la Internacional comunista plantea la política de los frentes populares en contra de la política de clase contra clase. Se ve con otros ojos a los social demócratas encarcelados junto a los comunistas, por los nazis. En 1943 es disuelta la Internacional comunista. Es la práctica la que va mostrando los caminos a seguir por el proletariado en su lucha contra el gran capital.
Regresemos a la frase del Comité Ejecutivo del Buro sud americano de la Internacional comunista…”Recabarren no pudo llegar a la ideología revolucionaria” y observemos lo sucedido en Moscú en 1924. Lenin había muerto en Enero y en Abril del mismo año, en una Conferencia dada por Stalin, en la Universidad Sverdlov, patentizaba el término “leninismo” al explicar: “La esencia del leninismo en la labor del Partido y del Estado consiste en la unión del impulso revolucionario ruso con el sentido práctico norteamericano”. Si eso era leninismo evidentemente Recabarren no era leninista y mucho menos los representantes del Comité ejecutivo de Sud América de la Internacional Comunista que lo acusaron de “influencia de la ideología burguesa”.
“Ideología revolucionaria” significa ideología científica, dominio de las ciencias y en el caso nuestro, dominio de las leyes más generales de la sociedad, de la naturaleza y del pensamiento. Esta ciencia estaba en sus comienzos, y a Recabarren, a miles de kilómetros, en el fin del mundo, se le criticaba por no haber llegado a la ideología revolucionaria. Engels dice que la única exigencia al entrar en el Partido es estar de acuerdo con el Programa y sus estatutos y no puede ser de otra manera, la comprensión de la ideología científica requiere de un largo y prolongado tiempo de estudio. Más aún Engels explica que un Programa científico es llevado a la práctica por millones de personas bien poco científicas. Si así no fuese los creyentes no podrían ingresar al Partido y deberían prohibirse las mandas a la virgen de Andacollo.
Pero la exigencia estatutaria que “perdona” al militante de sus conclusiones no científicas de una infinidad de fenómenos particulares y generales de la vida social y espiritual no acepta que discrepe de las conclusiones colectivas generales con respecto a las tendencias del desarrollo y funcionamiento de la sociedad, acordadas en un Congreso y establecidas en un Programa, debe asumirlas. Es el ABC de las normas de funcionamiento de cualquier Partido comunista.
El tema cobra actualidad cuando con una frase o una consigna se pretende interpretar la realidad eludiendo el análisis científico de un todo complejísimo, como es el devenir social. Para explicar metodológicamente lo antes expuesto nos remitiremos al pasado. En 1974, Breschnew, Secretario General del PCUS a propósito de la derrota de la Unidad Popular en Chile sentenció…”La revolución debe saber defenderse”. Con una sola frase descartó cualquier análisis integral. Esa frase podría interpretarse de cualquier manera. Mecánicamente referirla a las puras armas o en un sentido opuesto insistir en tal o cual aspecto económico, político, cultural o sociológico deficitario o no tenido en cuenta. Traigo a colación la frase de Breschnew porque en 1981 le dice a Erich Honecker: “La situación es grave en la URSS, es igual a la vivida en Febrero de 1918 cuando se firmó el tratado de paz con los alemanes”. Firmada la paz en 1918, el nuevo poder se vio obligado a entregar grandes territorios a los alemanes y de todas maneras iniciaron una ofensiva armada en contra de los soviéticos.
Breschnew dijo…”la situación es igual a 1918” y desde 1964 estaba a la cabeza del ejército más poderoso del planeta, con un Partido de 27 millones de militantes, en 1918 había 140 mil militantes y el nuevo ejército en pañales. Pareciera que una frase o un dato numérico, no da cuenta de las reales causas del avance o retroceso de un fenómeno. Una sola frase va en contra de un análisis científico, una sola frase no es más que eso…una frase. El abandono de los criterios metodológicos científicos y con contenido de clase, habían sido abandonados por la dirigencia soviética y tienen su punto culminante cuando Gorbachov un año antes de la caída de la URSS, también con una sola frase descarta el análisis científico de clase entregándose a las fauces del imperialismo al decir…”Los intereses de la humanidad están por sobre los intereses de clase”, se refería a la paz y al desarme. Sabiendo él que los intereses de clase, de la clase obrera, coinciden con los intereses de la humanidad y es ella la más consecuente luchadora por su materialización.
Marx en “La Sagrada Familia” dice…”Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado encuentra en la filosofía sus armas espirituales”. La dirección soviética hacía tiempo que había renunciado al análisis de clase en su política, el imperialismo jamás.
Se nos dice…”No puedes negarlo… el capitalismo ha cambiado y no es igual al de los tiempos de Marx”. Sí, el capitalismo ha cambiado y la clase obrera también. Los estudios de Marx nos muestran la esencia del capitalismo y en el período de Lenin se profundizan las investigaciones y se pasa a la esencia de segundo orden y así sucesivamente. ¿Hasta cuándo?...hasta que el fenómeno desaparezca. Corresponde por tanto hoy profundizar en el estudio de las actuales condiciones del capitalismo y no andar repitiendo lo dicho por “sesudos” sociólogos que plantean la necesidad de crear el “sujeto histórico”, ese sujeto existe y es la clase obrera que en alianza con otras capas y clases de la sociedad debe oponerse a quien impide el desarrollo de la sociedad…el imperialismo.
Las comparaciones entre personalidades son siempre subjetivas, más aún si pertenecen a diferentes épocas, de todas maneras creo existen algunas similitudes entre Luis Emilio Recabarren y Salvador Allende… Ambos no se atribuyen dotes teóricas, ambos fueron educadores de masas, ambos se identificaron con el proletariado, ambos fueron extraordinarios defensores y propagandistas de las reivindicaciones de los explotados, ambos fueron internacionalistas, ambos lucharon por el socialismo, ambos pertenecen a la historia de Chile y su pueblo.
Al finalizar quisiera aprovechar la ocasión para rendir un postrer homenaje a nuestro compañero Fernando Quilodrán conocedor de la obra de Luis Emilio Recabarren. Permitida la primera auto referencia paso a la segunda. Invité a Fernando, diez años atrás, a dar una charla sobre la obra de Neruda al Liceo de adultos en donde yo trabajaba, también nos ilustraron con sus conocimientos los compañeros José Miguel Varas y Alberto Mansilla, y una joven poetiza hija del compañero del Rio aquí presente. Fue un acontecimiento en nuestro Liceo y todos quedaron agradecidos de la calidad de las intervenciones… ¿Y qué tiene que ver con Recabarren? Terminada la charla se acostumbraba a tomar un café con los expositores y el día que nos visitó Fernando acaparé la conversación para exprimirlo con respecto a la obra de Recabarren. Sabía que él conocía sus escritos y de inmediato lo sometí a un bombardeo de preguntas. Fernando en su tono pausado, siempre con un cigarrillo entre sus dedos y mirándome por encima del marco de sus lentes me dijo: “David, cada hombre pertenece a una época, a las polémicas de su época, a los libros de su época y en Recabarren no son tan importantes sus disquisiciones filosóficas como su clara postura de clase” y siguió entregándome antecedentes de las discusiones de su época, de los acontecimientos históricos que le tocó vivir, del gran periodo de la ilustración llegado a Chile con retraso, como llegó con retardo el materialismo francés y más tarde el materialismo alemán. Recabarren vivió el período de expansión gigantesca de las ciencias naturales donde todo debía ser pasado por el cedazo de la razón aunque esa razón en la mayoría de las veces estuviese impregnada de mecanicismo.
Que sirvan estas palabras de complemento a nuestros comentarios sobre la obra de Recabarren y de homenaje póstumo a nuestro compañero Fernando Quilodrán.
David Mc Conell
1° Junio-2017

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