Por un 1° de Mayo clasista: Rebelate contra el sistema, (por Manuel Ahumada Lillo)


El Extra que emitimos referido a la propuesta de algunos parlamentarios de rebajar la jornada de trabajo a 40 horas, deja varias cosas en claro.

Primero, que algunos dirigentes sindicales y militantes desconocen las cuestiones más básicas de su rol como tales y solo reaccionan por una mala “solidaridad partidaria” pensando equivocadamente que nuestro objetivo es atacar a algunos diputados que hasta el cierre de este Pulso, poco o nada dicen en relación a la propuesta que presentaron.

En segundo lugar, deja en claro que en el CIUS – y la CGT- venimos demandando hace ya bastante tiempo la jornada de 8 horas por 5 días de trabajo. Es necesario apostar al fin de la discriminación y permitir que efectivamente TODOS los trabajadores puedan compartir con su familia, recrearse y descansar (no trabajar en otros lados para juntar más monedas) como es por lo demás la demanda levantada y hecha acción el 1 de mayo de 1886.

Finalmente expuso las enormes diferencias que al día de hoy existen en cuanto al decir y el hacer de los parlamentarios en nuestro país. Y es que estos parecen desconocer su propia que fueron ellos quienes aprobaron un mecanismo espacial para los trabajadores del turismo que permitirá “cortar“ la jornada diaria hasta por 4 horas. Olvidan que en su nefasta gestión aprobaron la jornada de tiempo parcial indicada en los artículos 40 Bis A. y por último se hacen los giles con las ”condiciones especiales de trabajo” que aprobaron en la última reforma laboral.

A 131 años de la gesta de Chicago, las clases en el poder, el capital y los supuestos amigos de los trabajadores, se siguen riendo. Pero que no se den por vencedores. No cejaremos en demandar una jornada continua de 8 horas diarias, 8 horas de descanso y 8 horas de recreación. No podemos renunciar a aquello que fue el centro en el inicio de la lucha del movimiento obrero. No descansaremos en nuestra exigencia ni la mediatizaremos, es un imperativo moral, es la exigencia dela clase trabajadora. Y no la renunciamos.

Un aire algo más fresco se respira en el sindicalismo y el movimiento popular. Algunas señales positivas se pueden desprender del derrumbe parcial que afecta al sindicalismo oficialista, aquellos que se entregaron a los acuerdos patrones-gobierno. Y no podemos dejarlas pasar. No podemos ignorarlas porque de ello depende el futuro de las y los trabajadores de nuestro país.

El CIUS hizo una correcta lectura, cuando llamó a organizar desde la base a nuestra clase, hasta ahora carente casi totalmente de organización. El CIUS se ha declarado anticapitalista porque tiene a la vista el daño enorme que ha hecho el capital. No solo la depredación y venta a precio de huevo de los recursos naturales, sino también la privatización del agua, la electricidad y los mares, la negativa a entregar a todos los que la requieren educación, vivienda y salud. El robo descarado de las AFP y la discriminación de las ISARPRES.

Eso es el capital y contra eso nos definimos claramente.

Al conmemorar el 131 aniversario desde que los trabajadores organizados lanzaran el primer grito de dignificación, lo hacemos ciertos de que vivimos tiempos distintos. Ya no se trata de la explotación indiscriminada y el abuso infame (aunque aún persiste para muchos en el mundo).No obstante el capital sigue imponiendo sus condiciones y abusando del trabajador. Hoy lo mantiene cautivo a través de créditos y préstamos, lo envenenó con el consumo, lo hizo indiferente a las demandas de sus iguales, lo ha llevado hasta a criticar a aquellos que demandan cambios.

Por eso cuando levantamos las banderas del clasismo no lo hacemos solo para diferenciarnos de otros, sino y por sobre todo porque tenemos la firme convicción de que se debe salir a educar en sus derechos a los millones de desencantados, decirles que el único camino para el cambio y las mejoras reales a sus vidas y las de sus familias, está en la construcción de instrumentos que los representen. Los abusados deben comprender, por la vía de la educación y el contacto permanente, que pertenecen a una clase. A la clase de los carentes de casi todo, que es y será abusada mientras no se organice e imponga sus condiciones.

Este primero de mayo a mantener en alto las banderas de los explotados, a instalar en la conciencia colectiva las demandas básicas expuestas por el CIUS, demandas que pueden servir para presentar miles de contratos colectivos. Pago diario de locomoción y colación, sala cuna sin mínimo de mujeres por empresa, gratificación garantizada, uniformes, calzado y condiciones dignas en el lugar de trabajo.

Pero que nadie se equivoque pensando que estas son nuestras únicas aspiraciones. *Seguiremos demandando indemnización por años de servicio sin tope, el término del subcontrato, igual remuneración por igual trabajo.

*No más contratación a honorarios, no más discriminación laboral ni salarial con la mujer.

*Sostenemos que la huelga es un derecho irrenunciable, que no puede estar supeditada a lo que piensen patrones o gobiernos.

Lucharemos por pensiones mínimas dignas (al menos iguales a un ingreso mínimo), así como un sueldo mínimo que permita vivir dignamente al trabajador y su familia.

*No renunciaremos a exigir una nueva constitución.

*Ni a exigir el termino de las AFP.

*Ni a la renacionalización del cobre y otros minerales.

*No claudicaremos en la lucha por salud y educación digna y gratuita para todos nuestros compatriotas.

*La vivienda tiene que ser un derecho, con viviendas aptas para la vida familiar, áreas verdes amplias no restrictivas, salas cunas y jardines infantiles donde puedan estar todos nuestros hijos.

Queremos en definitiva un nuevo país, siempre lo hemos querido, pero para construirlo necesitamos pasar de la sentida aspiración a la construcción de los instrumentos para lograrlo.

Este es el gran desafío y la principal herramienta será la movilización permanente.

Decenas de organizaciones han convocado a marchar a los clasistas y combativos en Santiago y regiones y es una obligación participar de esta iniciativa.

Tenemos claridad en lo que buscamos, pero lamentablemente la táctica sigue siendo aún diferente y no hemos alcanzado ni siquiera la unidad en la acción para algunas cosas concretas.

Este es el momento de preguntarnos que esperamos de esta grandiosa marcha del primero de mayo.

¿Queremos el avance de miles y miles que dicen BASTA DE ABUSOS, o seguirán algunos dándose el gustito de provocar a las fuerzas represivas, para que están embistan contra los que luchan y desarmen en cosa de minutos lo que tanto nos ha costado levantar?

¿Seguirán algunos creyendo que la clave de este proceso está en provocar a los perros, cuando aún no tenemos construido el corral para encerrarlos, ni disponemos de la fuerza para detenerlos?

Hermanas y hermanos, compañeras y compañeros de lucha.

Vamos a la marcha clasista con todo, pero convencidos de que el mayor efecto, ese positivo que llevara a los trabajadores a sentir que ahora sí que sí, lo provocan los miles y miles de marchistas organizados, blandiendo sus banderas y emblemas, gritando sus consignas y retirándose del acto después de escuchar a los oradores, contentos y con la convicción de que la clase dio un nuevo y gran paso hacia la construcción de su Central, para ir con ella a la lucha por el futuro que todos anhelamos.

VIVA EL PRIMERO DE MAYO.

MANUEL AHUMADA LILLO
PRESIDENTE C.G.T.

Presidente C.G.T.

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