A 92 años de su muerte : Vigencia de Luis Emilio Recabarren S. (por Jorge G. Péfaur)

Luis Emilio Recabarren S., llamado Padre del movimiento obrero chileno, hoy está plenamente vigente. Si leemos con atención sus escritos, nos daremos cuenta que sus enseñanzas debieran estar también presentes en las luchas que hoy damos por la liberación de nuestros pueblos.

A fines del siglo 19 y principios del siglo 20, en la pampa salitrera del norte chileno, miles y miles de trabajadores, no sólo chilenos, sino también peruanos, bolivianos y de otras nacionalidades, eran victimas de la más cruel y despiadada explotación en las Oficinas Salitreras que se multiplicaban en las Provincias de Tarapacá y Antofagasta, llamadas así en ese entonces.

Recabarren comprendió que lo principal era que los trabajadores tuvieran sus propios medios de comunicación y logró interesar y hacer conciencia a los obreros salitreros de esta necesidad, fundando más de 10 periódicos obreros.

El 7 de abril de 1901 en el diario La Democracia de Santiago escribió el artículo “ El deber de la Prensa Obrera” en el expresa:

“ Podemos errar en nuestra apreciaciones doctrinarias, porque no tenemos la pretensión de ser infalibles, cuando estudiamos cuál será el mejor medio para llegar más luego a la realización de ideales que hemos abrazado con fe y entusiasmo y estamos dispuestos a aceptar en nuestras columnas las polémicas y el que se señale que nuestras ideas no son las mejores, cuando estas sean tratadas dentro del terreno en que es natural que lo hagan los demócratas que aman generosamente a su causa: con elevación de criterios, sin herir susceptibilidades, sin hacer suposiciones mal intencionadas …”.

Sus palabras emergen actuales. Y es que Recabarren plantea con absoluta franqueza que “podemos errar”, “no somos infalibles” y “estamos dispuestos a aceptar las polémicas”.
Cuando los medios de prensa de izquierda en su gran mayoría hacen gala de un gran sectarismo, y donde cada cual cuida su “parcela” mientras se desprecia el debate y la crítica constructiva, debieran seguir su ejemplo.

El 16 de mayo de 1918, en el Diario Delante de Talcahuano, en el artículo La Prensa, Recabarren escribe:

“La prensa trabajadores, es nuestra salvación. La prensa, que es propia de los obreros, la que ha nacido para servirlos, la que vive para darles savia y vida, vigor y fuerza, esa prensa trabajadores, debe ser objeto de nuestros desvelos.

¡ Sin la prensa no alcanzareis progresos, sin la prensa no valdreís nada!”

Recabarren escribió artículos de prensa, poesía, obras de teatro, editó folletos, y también se mostraba ávido de aprender, a pesar que algunos le niegan que tuviera bagaje teórico. Dicen de él que “no leyó a Marx, no conoció a Lenin”. Sin embargo, en carta a su amigo Abbdón Díaz, publicada el 23 de febrero de 1902, en el Diario El Trabajo de Iquique expresa : “Y ese sentimiento y esas ideas son, mi amigo, las que todo obrero debe sentir. “La emancipación de los trabajadores efectuada por ellos mismos”, como ha dicho el sociólogo alemán Carlos Marx”.

En 1902 lee a Carlos Marx, después a Lenin, viaja a la naciente URSS, escribe al regreso de su viaje, Rusia Obrera y Campesina. Educar al pueblo y educarse a si mismo, es su mensaje.

Era un revolucionario de acrisolada honradez y transparencia en sus actos y vivió modestamente toda su vida. El 9 de octubre de 1904 escribe en La Voz del Pueblo , de Valparaíso el artículo “La Honradez” y expresa:

“La honradez consiste en esmerada atención a los cargos que se aceptan; puntual y activo cumplimiento de las comisiones y mandatos que una sociedad ordena ejecutar; conducta moral irrepochable, de modo que esta sirva de ejemplo y propaganda que invite y atraiga a los hermanos que aún marchan olvidados de sus deberes de unidad y fratenidad y moral.

El verdadero socialista, que ama esta causa de la redención de los oprimidos, por la unión de ellos mismos debe preferir el martirio, la ruina personal, el hambre, antes que uno de sus actos aparezca de dudosa bondad o se note debilidad en la honradez de que debe ir acompañado”.

Estas palabras de Recabarren debieran estar impresas en todas partes, en los Sindicatos, en las organizaciones sociales, locales partidarios y sobre todo llevarlas nosotros en nuestro quehacer diario y especialmente quienes dirigen los destinos de nuestra Nación.

Hace 104 años en el Diario El Trabajo ,Tocopilla se publica el artículo “El ahorro forzoso” en el escribe: “Primeramente haremos saber a nuestros lectores que el Intendente de Tarapacá pretende implantar el ahorro forzoso para los trabajadores del salitre, obligándolos a ahorrar el uno y medio por ciento de su sueldo mensual. Entonces ese dinero acumulado sería una tentación para los ricos. Se harían empréstitos entre ellos y lo harían girar en su beneficio. No está, pues, garantizado ese dinero en manos de los ricos”.

“Porque combatimos el citado proyecto. No lo combatimos porque sí. Pero en este país, han estado acostumbrados los gobernantes, a abusar de la ignorancia en que intencionalmente han tenido al trabajador, para explotarlo a cada instante y para embrutecerlo, pero jamás han pensado en educarlo”.

“Antes de poner punto final a este artículo, diremos que el dinero que se ahorrase no queda garantizado en manos de los ricos, porque casi todos son una gavilla de ladrones de guante y levita”.

Poco ha cambiado la situación desde entonces. En su tiempo se intentaba crear una caja de ahorros, hoy en día tenemos las AFP y una reforma previsional en que obviamente al final sólo los trabajadores son los perjudicados y los ricos los favorecidos, como lo demuestra la actual crisis económica, debido a la cual los ahorros de los trabajadores se hacen humo.

La preocupación de Luis Emilio Recabarren por la mujer y y la educación de los niños queda de manifiesta en los extractos de los siguientes artículos:

“La instrucción de los hijos debe atenderse a costa de cuantos sacrificios sean necesarios. No son las generaciones de hoy las que van a libertar y redimir al proletariado esclavo de veinte siglos; son las nuevas generaciones y a esas hay que educarlas con profunda convicción en la bondad de la ciencia y de las ideas de libertad, de justicia , de fraternidad, de arte y poesía”. ( El Proletario de Tocopilla, 20 de Mayo de 1905).

“La mujer posee las mismas facultades que el hombre y debe hacer uso de ellas en las mismas condiciones que el hombre. Unidos ambos forman un ser entero, completo y capaz de llenar cumplidamente su misión en la tierra. Separados e individualmente considerados vale tanto el uno como el otro, existe entera igualdad ”.

Hoy en día en que la lucha por una mejor educación para nuestros hijos, y en que la mujer pasa a tener un protagonismo en todos los ámbitos del país, en el cual lucha por “a igual trabajo, igual salario”, ya en esos años claramente Recabarren,lo señalaba.

En su artículo “Escucha Hermano” escribe:

“No vayais a la taberna a dejar tus pocos centavos que el burgués os da a cambio de tu trabajo, porque hará falta a tu muy pobre choza. Come con tu familia, vístete con decencia, que se vista tu compañera y que tus hijos no anden desnudos. Por eso no vayais a la taberna a dejar tus pocos centavos”. (El Trabajo, Coquimbo, 12 de noviembre de 1904)

Este commovedor llamado que hace a los trabajadores dan cuenta de su preocupación
por la situación en que vivían las familias proletarias.

Hoy en día en que se criminaliza a los trabajadores, a los estudiantes y en general a los sectores populares y que sólo se piensa, en más cárceles, más polícias, más represión, vemos como Recabarren ponía el acento en la educación, la prevención, la igualdad de derechos, la fraternidad, para desde ahí enfrentar esos problemas muy similares a los que vivimos hoy (drogadicción, alcoholismo).

Recabarren escribe en el Diario El Socialista de Antofagasta, el 11 de Agosto de 1920 un artículo en el cual expresa:
“Los problemas de la miseria y de la esclavitud no terminarán mientras tanto la clase obrera se resigne a sufrir la actual organización social.
Nacionalicemos las industrias extractivas. Nacionalicemos las minas del carbón, las salitreras, los bosques, el cobre, la agricultura y procedamos a que toda la industria nacionalizada sea administrada bajo el control de comisiones nombradas por el gobierno o las municipalidades respectivas.
Nacionalizar las industrias como están nacionalizados los ferrocarriles, correos, etc., y la administración en manos de los mismos obreros; este es el único remedio al mal de la esclavitud y la miseria.
Si Chile es de los chilenos, que sea de verdad; que sea para todos y no para unos pocos privilegiados que se vuelven déspotas y tiranos.”

En esa época planteó con una claridad y patriotismo encomiable su parecer sobre las riquezas básicas de nuestra Patria. En ese entonces y también hoy sus palabras dan una lección moral y de sentido de Patria que debieran ser escuchadas por nuestro pueblo, dirigentes políticos y por sus autoridades.

En un artículo que publico en La Federación Obrera,Santiago, 07- abril -1922 titulado:
Los Representantes Comunistas en el Parlamento. Al final de dicho escrito expresa:
“¿Qué es el Partido Comunista?
“En primer lugar no es ni será jamás un partido político, puesto que no admitirá nunca relaciones políticas con los partidos de la clase capitalista. La acción electoral sólo la admitimos como un instrumento de lucha y con carácter revolucionario, nunca con carácter político.
El Partido Comunista tiene por objeto inmediato, capacitar, orientar y disciplinar científicamente a sus adherentes, para que constituyan la vanguardia revolucionaria del pueblo y desparramados sus miembros en todos los sindicatos, ayuden a dirigir la marcha del proletariado hacia el triunfo final de nuestras aspiraciones de abolir el sistema capitalista con todas sus injusticias y miserias.”

Luis Emilio Recabarren es considerado el más grande educador de la ciudadanía de nuestra historia, estuvo durante toda su vida al servicio de su pueblo. Lo acompañaron ejemplares dirigentes obreros, llegando a ser diputado por el Partido Comunista y uno de sus fundadores.

Al conmemorarse este 19 de diciembre 92 años de su muerte, quién dejó no sólo enseñanzas políticas, sino también consecuencia, amor al pueblo, honradez y sacrificio por el interés superior de los trabajadores, debiera tener un lugar privilegiado en nuestra historia nacional, honrar su memoria , seguir sus enseñanzas y ejemplo es un deber de todo revolucionario, estamos seguros que seguirá estando presente en el corazón de nuestro pueblo. De nosotros depende que así sea.

Jorge G. Péfaur
Artículo publicado originalmente en diciembre de 2008.

Comparte este artículo: | Más