!Yo no vendo nada, la cultura se enseña, no se vende!. (Por Luis Elías Campos)

!Yo no vendo nada, la cultura se enseña, no se vende!

El joven Cristian Campos Montenegro realizó un interesante foto-reportaje a un lugar ubicado en una zona cercana a CURICO, se trata de la ex-Estación Molina que, alguna vez, formó parte de los FFCC del Estado chileno. Eran otros tiempos.

Fue famosa por la delicadeza y fragancia que emanaban los mostos que allí se producían. Tenían una densidad amarillenta, que se iba diluyendo en una escala de tonalidades que terminaban muriendo en unos tonos suaves, débiles y tristes, que solían mostrar las hojas caídas de las viñas en el ultimo frio otoño chileno que recuerdo A la contraluz de los fogones nocturnos, encendidos, despedían las copas de cristal rustico, llenas, su oculto tesoro, que, nos atraía y nos envolvía en largas conversaciones alegres, sin fin.

Eramos de la capital, personal del tren que cubría las distancias entre Santiago y Curico.

Pernoctábamos en esta ciudad y por este motivo salíamos a cenar y a charlar un rato con los amigos antes de retirarnos a descansar. El local que frecuentábamos era antiguo, sereno y templado. Nosotros nos ubicábamos alrededor de unas mesas reservadas por los propietarios del restaurante para los amigos del tren, así nos llamaban..

En tanto nosotros esperábamos sentados frente a las peculiares mesas hechas por algún artesano de la región con troncos de abedul en bruto, bebíamos y hablábamos. Esperábamos a que nos trajeran la comida que habíamos solicitado. Se trataba de un manjar de Dioses, conejo escabechado con longanizas de la región, cebollas y otras especias, que hacían la espera interminablemente larga y trabajosa.

Si, lo recuerdo perfectamente.

Era una noche fría cuando apareció el hombre, portaba una maleta de cartón, vieja, usada, raída. Un sombrero de anchas alas negras cubría la cabeza canosa, el cuerpo lo abrigaba con una manta gruesa tosca, negra, sus pies calzados con enormes botas cubiertas de polvo, seguramente cansados de recorrer caminos ajenos, insensibles a su quehacer.

Se encaminó hacía el lugar donde estábamos Uno de los nuestros lo miro despectivo y le acotó !hoy no compramos nada paisano!

El respondió con una voz templada, firme, altanera

!Yo no vendo nada, la cultura se enseña, no se vende!

Lo contemplé con curiosidad, mi compañero de viaje le indico una silla y le invito a una copa del generoso vino de Molina. Nos presentamos, el hombre sonriendo respondió con sus labios carnosos, soy PABLO de ROKHA, poeta.

Escuchamos al poeta toda la noche, comimos y bebimos, al final nos entregó un libro autografiado. En la maleta llevaba ejemplares de su ultima creación literaria. Recorría los pueblos, entraba a los boliches y tabernas ofreciendo a quien quisiera leer su poesía del campo chileno. Hombre vital, ya viejo, enfermo, dolorido por las muertes de dos de sus hijos, en una tarde de infortunio se disparó un tiro con la misma arma que lo había hecho su hijo.

A mi me dejó una buena impresión como poeta, vital, vanguardista, a veces pienso en su soledad y en sus terribles enemigos literarios. Trágico, así es CHILE.

Notas

1.-Muere en sep.1968
2,.Sus padres fueron don Ignacio Díaz y doña Laura Loyola
3.-Se casó con dona Winétt de Rokha con quien tuvo 8 hijos
4.-Autor de EPOPEYA DE LAS COMIDAS Y LAS BEBIDAS DE CHILE

Luis Elías Campos
Stockholm - Sverige 2011 Marzo

Fuente: victorjara.se

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